No niego que Albert Rivera haya sido el mejor orador del debate, ni tampoco que en cuestiones patrióticas haya resultado el que más mandobles ha asestado, pero en temas morales fundamentales ha demostrado ser el más contrario de los cuatro a la Doctrina Social de la Iglesia Católica, por encima del PSOE y Podemos.

Esto ha sido así hasta el punto de que Albert Rivera ha calificado de “carca” a Pedro Sánchez por oponerse a los vientres de alquiler, monstruosidad y atrocidad que el establishment relativista está intentado normalizar y que es un pecado mortal de una gravedad superlativa, supina y mayúscula, el cual es necesario reparar en confesión con extrema urgencia en caso de ser cometido.

El que más acorde ha estado de los cuatro con la Doctrina Social de la Iglesia ha sido Pablo Casado, que es el único que no ha apoyado los crímenes del aborto y de la eutanasia en el debate.

El líder del quinto partido, Santiago Abascal, es el único que podía haber hecho sombra a Pablo Casado en el tema que nos ocupa.