¿Obligatoriamente tengo yo que regalar algo a mi pareja? ¿Por qué? ¿Quién dice eso? Pues no, evidentemente no. ¿No vemos que estamos haciendo el jilipollas comprando cosas para la otra persona y que su sentido no es tan sano como aparentemente lo imponen?

Y es que este día, 14 de febrero, examina el desquiciamiento social de nuestra sociedad. Prueba el punto hasta el cuál estamos hábiles para decir sí o no a esta fecha tan especial y a lo que se vincula con ella, que es comprar o comprar, sí o sí, algún detalle para tu pareja.

Como si la quisieses más por comprarle algo hoy. Pues no, todo lo contrario. Es una imposición del “descalabro social”, y a la que las parejas les cuesta decir no. Es decir, prueba la fuerza o unión de los componentes de la relación. También prueba la fortaleza como persona. Porque si uno se le olvida o no regala, o hace un regalo “pequeñito”, pues ya busca su problema con la otra persona. Y se fuerzan a atinar, a gastarse un dineral, mayormente acaba por dañar la relación si esta no lo es lo suficientemente fuerte.

Por eso. Este día que se lo metan por el culo quien pueda. Porque yo ya impuse que no significaría nada para mí y por eso me va tan bien. Porque las reglas las pongo yo; mando cuando compro, cuando gasto, cuando tengo detalles con mi pareja. Y porque no le regale hoy, no la quiero menos. No. La amo aún más, porque le estoy demostrando que tengo personalidad para decir que nuestro amor fluye sobre la bazofia social impuesta por el consumismo descontrolado.