El martes 19 de Marzo, festividad de San José y día del Padre, como viene ocurriendo un año sí, y otro también, según el encuadre de días festivos que cada Comunidad establece, los niños madrileños no pudieron celebrarlo comiendo con sus papás y pasando una agradable jornada familiar.

Se ha notado, una vez más, que quienes se encargan de poner y quitar fiestas están muy alejados de la maravillosa etapa infantil y que los derechos de los niños les importan muy poco, por no decir nada en absoluto. La ilusión de los pequeños, cuando salían del “cole” con sus caritas alegres, poniendo sumo cuidado para que ese paquete recubierto de papel celofán de vistosos colores y que contenía un trabajo manual con tanto cariño realizado, pudiese llegar intacto a sus destinatarios, contrastaba con la vorágine de un día laboral, la mayoría no pudieron entregar sus regalos hasta la hora de la cena, y otros ya estaban dormidos cuando sus padres llegaron a casa.

El departamento encargado ha dispuesto que el día San José, padre adoptivo de Jesús de Nazaret, proclamado Patrono Universal de la Iglesia Católica por el Papa Pío IX, también Patrono de Seminarios y seminaristas, así como de artesanos y además fecha en que tradicionalmente ha venido celebrándose en toda España el día del Padre, teníamos que trabajar como si fuera un día cualquiera, Resulta, cuando menos curioso, que dos festividades tan sumamente enraizadas con nuestra historia y cultura popular como son Santiago Apóstol y San José, hayan quedado relegadas a comunidades concretas, Galicia y Valencia respectivamente, en clara demostración que suprimirlas en esas regiones era contraproducente en cuanto a rentabilidad política.

Lo de vaciar el contenido del día del Padre, tampoco es casual, la casualidad apenas existe y en todo lo que depende de Instituciones, muchísimo menos, se está desfigurando, eclipsando y menospreciando la figura del padre en la familia, así como la del varón en el conjunto de la sociedad.

Para los hijos crecer con referentes femenino y masculino, de madre y padre, además de sano para su formación humana es biológicamente natural y espontáneo., tan cierto es que muchísimos hemos crecido con la atención directa y constante de la madre, como que nuestros padres han dedicado muchísimas horas de su vida para traer dinero a casa, a veces con dos trabajos, e incluso con “chapuzas” realizadas durante los fines de semana. Siempre les estaremos agradecidos por su entrega y sacrificio a la hora de velar por los hijos, por proveer nuestras necesidades afectivas, económicas, educativas, encarrilarnos para que fuésemos personas de bien, capaces de desenvolvernos en la sociedad y cumplir con nuestra vida laboral, nos corrigieron en ocasiones, nos regañaron en otras, y sobretodo nos alertaron sobre qué compañías nos podían perjudicar, aunque durante la pubertad y adolescencia no llegásemos a captar totalmente el alcance de sus recomendaciones.

San José es un referente de trabajo constante, protector, sencillo, honrado y silencioso, así como de aceptación de la tarea con voluntad de cumplir por mucha renuncia que exija y aunque el entorno social no lo entienda, además representa tanto la paternidad biológica, como la adoptiva, afectiva y espiritual. Esta es la semana para reconocer sin complejos y con inmensa gratitud la figura de los padres que fueron, de los que ahora son y de los que serán en el futuro, nos dieron mucho y todavía más importante es lo que nos han dejado: un legado de valores permanentes y trascendentes que el tiempo no puede diluir, ni el Estado conseguirá arrebatar. ¡Sigamos evocando a San José, sigamos celebrando el Día del Padre!