Cualquiera que lea este encabezado, puede pensar que tengo algún problema con los tontos y las putas y no es exactamente así. ¡Hay que matizar!
 
 
Tengo problema con cualquier tonto que tenga ganas de trabajar y más afrenta me supone encontrarme con el tonto que sabiendo que lo es, no es capaz de admitirlo. Hay tontos que viven pensando que son listos y ese sería el tercer grupo en jerarquía que menos puedo soportar. Por otra parte, respeto a quien por fuerza mayor no les queda otra opción que ejercer la prostitución y más todavía a la que es puta por pasión. En definitiva y como no podía ser de otra manera, tengo más problema con los tontos que con las putas.
 
Pinocho, La Bella y La Bestia, Cenicienta, 101 dálmatas, Frozen o Gran Hermano. ¡Así es! Disney recoge parte de los beneficios que genera la filial española del grupo Endemol. Seguro que ahora lo entendemos mejor, pero vamos comparar.
 
En el año 1933, Walt Disney llevó a escena un corto titulado Los Tres Cerditos. Un flautista, un violinista y un defensor de causas pobres, se enfrentaban a un feo y peludo Lobo.
 
En 1950, Disney engañó al mundo entero cuando adaptó La Cenicienta de Perrault, ya que Herodoto nos había contado esa historia algunos años antes. De cualquier manera, una falsa adaptación que nos contaba la historia de una maltratada por su madrastra, chiquilla de 19 años a la que salvaba de la quema la típica hada madrina de cuento.
 
¿Y La Bella y La Bestia? ¿Cuántas putas de catálogo que campean por los platós de televisión, se enfrentan cada noche a la aburrida, dura y sistemática felación a realizar al tronco de la pasta? Quizás el más bello, sea en el fondo el horondo, viejo y maloliente pagador. ¡Por lo menos de alma!
 
Podríamos ordenar muchas obras de Disney y enfrentarlas a los actuales reality shows que se reparten por el planeta. ¡Es lo mismo!
 
"Mete princesas, príncipes, cerdos, lobos y hadas madrinas en una casa,
cierra la puerta y tendrás un formato VIP de Gran Hermano.
Y si son en pareja, el DUO".
 
Cualquiera que lea este encabezado, puede pensar que tengo algún problema con los tontos y las putas. ¡Perdón! Quería decir con los príncipes y princesas, los cerdos, los lobos y las hadas madrinas y no es exactamente así. ¡Hay que matizar! Ya que alguien como yo, que está enamorado de un carnero, no puede tener algo en contra de ningún cerdo.
 
Antes de sacar ninguna conclusión, volved a la imagen de arriba. ¡Adiós Corazones!
 
Para leer más de Juan Antonio Balsalobre 
http://nadadearrepentimiento.blogspot.com/