La batalla por los escaños en el Congreso de los Diputados de la próxima legislatura ha arrancado. Abróchense los cinturones que despegamos. No hay un destino claro de adónde vamos a llegar. Incluso puede que no despeguemos. Ya ha ocurrido antes. ¿En base a qué decidir el sentido de nuestro voto?

La lucha, se dirime en muchos ámbitos, lo cual hace difícil decidir objetivamente cuál de las propuestas globales de cada partido es mejor o peor. Los que se tienen por racionales comentan que analizan objetivamente los programas electorales de los principales partidos y, en base a ellos, dicen que inclinan el sentido de su voto. Yo no termino de creerlo. Más que nada por la dificultad que dicho análisis entraña. Sería de alabar que fuera así, pero me cuesta trabajo creerlo. Les explico. El programa electoral del PSOE se desarrolla en 48 páginas. El del PP es el más desarrollado, pues explicita su proyecto en 223 páginas.  El de Ciudadanos no he sido capaz de encontrarlo. He visto unos cuantos puntos en su página web, pero ni rastro del programa. Podemos nos lo explica en 105 páginas aunque, consciente de que no todo el mundo puede resistir tanto, también lo ofrece en versión resumida, lectura fácil lo llaman, en 28 folios. Vox, en una única versión, emplea 25 páginas. ¿Cómo puntuar y baremar tantos aspectos conjuntamente? Lo veo muy complejo.

Hay quien piensa que el acierto en el eslogan es lo predominante. Por seguir el mismo orden, “Haz que pase” ha sido el escogido por PSOE, “Valor seguro”, dice el PP, y “Vamos” Ciudadanos. Las chicas y chicos de Podemos, unidas, dicen que “La historia la escribes tú”. Vox: “Por España”. ¿Cuál les gusta más? Si por eso fuera, la llevamos clara. No se puede decir menos con menos palabras. Como diría José María Pemán, que con tan pocas palabras “no hay ni pa empezá...”.

El cartel principal también tiene su importancia. El PSOE nos muestra a su candidato con una medio sonrisa asimétrica ligeramente ladeada al lado derecho del rostro, entre cínica y burlona. La sonrisa del candidato del PP es mucho más explícita. En el de Ciudadanos no hay sonrisa. En Podemos no hay siquiera foto del candidato, ¿será porque no lo tienen? En VOX la foto es de perfil y la sonrisa hay que adivinarla por la mirada. ¿Sólo eso decide a alguien? Buen fisionomista tiene que ser.

Desde mi punto de vista la cuestión principal en estas elecciones está en las fuerzas políticas a las que se unirá el partido a quien piensen votar para conformar una mayoría. No hagan caso a ninguno de los partidos en este asunto. Los dos primeros, PSOE y PP, han gozado de mayorías absolutas que, hoy por hoy, ni ellos mismos creen que puedan revalidar. Y si ellos, que a priori son los mayoritarios, no pueden conseguirlas, no les cuento los otros tres. Por tanto, como ninguno tiene visos de gobernar en solitario, habría que plantearse como tema importante que el pilotaje de esta legislatura será colegiado. La cuestión es: ¿por quién?

Buena pregunta, ¿verdad? Para contestarla me van a permitir que recurra a las palabras que pronunció un hombre a quien nadie discute su condición de sabio y bueno: “Guardaos de los … que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los abrojos? Así, todo buen árbol da buenos frutos, pero el árbol malo da frutos malos. No puede el buen árbol dar malos frutos, ni el árbol malo dar frutos buenos … Así que, por sus frutos los conoceréis.”

Miren qué ha ocurrido en España con la coalición entre PSOE, Podemos, PNV, ERC y demás partidos con representación parlamentaria que han conformado esa entente para tener la mitad más uno de los escaños. Y por otro lado, vean qué está ocurriendo en Andalucía con el apoyo que se están prestando PP, C’s y VOX.

¿Qué quieren que les diga? A buen entendedor, con pocas palabras basta.