En la democracia española puedes confiar en que el peor dotado alcanzará las más altas magistraturas, no sólo en el Gobierno, también en la oposición. Y esto no es una opinión, es la constatación de dos realidades objetivas: Sánchez y Casado. En la actual coyuntura de degradación nacional, de decadencia social y de ruina económica todas las encuestas avanzan los estandartes de una clamorosa derrota del PP en todas las citas electorales.

La noticia no es que el PSOE ganaría hoy las elecciones, sino que el PP, frente al peor Gobierno que ha padecido España desde Fernando VII hasta nuestros días, es incapaz de vencer a esa cloaca integrada por socialistas, separatistas y bolcheviques con coleta y palacete. Conclusión: no hay circunstancia capaz de proteger al PP de su propia debilidad.

 

Porque es su propia debilidad interior y no la maldad del PSOE la que está autodestruyendo al PP y disolviendo en el aire, como un espejismo, sus posibilidades y probabilidades de victoria electoral en las generales, en la municipales y autonómicas y también en las europeas. Es cierto que el PSOE es el mito antagónico del Rey Midas, pues todo lo que toca lo convierte en mierda; tan cierto como que en la autodisolución en la irrelevancia y la nada del PP, el PSOE no tiene la menor responsabilidad. No fueron los socialistas los que obligaron a Rajoy a arrodillarse ante el PSOE, fue Rajoy el que arrodilló, él solito, al PP frente al PSOE.

 

¿Cómo ha llegado el PP a esta situación que perpetuará al PSOE en el poder? Julio César llamaba “bobos distinguidos” a esos jovencitos de buena familia que iban a las legiones porque querían ver un poquito de guerra, hacer un poquito de botín, trabajar poco y hacerse rápidamente ricos e importantes. Bobos distinguidos a los que no les interesa más que el control de su pequeño mundo circunscrito a su escañito y a su sueldo “nescafe”. Bobos distinguidos a los que les han regalado licenciaturas, doctorados y master en universidades ad hoc, y cuyos profesores y catedráticos no esperan un jamón a fin de curso, sino un puesto en el Ministerio de Educación, o en el que sea, cuando “sus” bobos académicamente laureados lleguen al poder. Bobos distinguidos a los que jamás les ha sonado el despertador a las seis de la mañana para ir al tajo y sudar una nómina. Bobos distinguidos que siempre encuentran en los demás las taras, las carencias y los defectos que son incapaces de reconocer en ellos mismos. Bobos distinguidos sin principios firmes ni una disposición valiente para enfrentarse al socialismo, al comunismo y al separatismo.

Ese es el PP, bobo y cobarde, que reflejan todas las encuestas. No sólo las del cipayo Tezanos.