La nueva legislatura está generando más controversias vinculadas con Cataluña de las que se puede llegar a merecer una sociedad madura en relación con la cuestión territorial.

 

Manuel Cruz, nuevo presidente del Senado, afirmó en una entrevista concedida a El País, respondió a la cuestión sobre el cambio que podría sufrir la situación en Cataluña por la sentencia de la Causa especial 20907/2017 afirmando que “habría un escenario que podría reconsiderar esto, y es que la sentencia fuera absolutoria”. Ciertamente, aunque Manuel Cruz dijera que no quiere inmiscuirse, si que entiende que una sentencia absolutoria de los líderes catalanes secesionistas podría suponer una rebaja de la tensión política, pero ese razonamiento es absolutamente insostenible desde todas las perspectivas.

 

Desde una perspectiva jurídica, los hechos por los que se encuentran acusados los dirigentes políticos catalanes por los actos de obstrucción al cumplimiento de la legalidad constituyen, por un lado, delitos de malversación y, por otro, delitos de rebelión o de sedición y no debe producirse una intromisión del presidente del Senado en la actividad jurisdiccional del Tribunal Supremo, pues, conforme al artículo 13 de la Ley Orgánica del Poder Judicial, “Todos están obligados a respetar la independencia de los Jueces y Magistrados”. Desde una perspectiva política, resultaría escasamente efectivo absolver a los líderes secesionistas, pues solo se conseguiría mantener una sensación de impunidad que, durante muchos años, se fue consolidando entre los dirigentes catalanes que defienden la independencia, siendo cierto que poco tranquilizó a los sectores secesionistas de la sociedad catalana la decisión de no acusar a Artur Mas por la comisión de un delito de malversación de caudales públicos en la organización de la votación ilegal del día 9 de noviembre de 2014, probablemente porque cualquier concesión del Estado a los independentistas catalanes se entenderá como un signo de debilidad.

 

Lo que tiene que hacer Manuel Cruz es desarrollar su actividad en el Senado con objetividad y recordar que la que es, según el artículo 69 de la Constitución, la Cámara de representación territorial, debería tratar en esta legislatura numerosos problemas que están sufriendo en todas las Comunidades Autónomas, recordando que Cataluña no es el ombligo de España, por mucho que duele a los dirigentes catalanistas.