Voltaire, Einstein, Poncela y otros muchos, supieron definir la infinita estupidez que uno solo de los seres humanos que habita en el planeta, es capaz de llegar a demostrar en algún momento de su vida. Después de eso, es curioso el como para llegar a entender realmente lo que significa ser tonto, estúpido o comprender a la perfección lo que significa ser un botarate, orate, necio, pardillo o un simple pringao de la vida, haya que recurrir a algunas de las críticas que a través de los insultos y la falta de respeto he recibido, después de redactar un par de técnicamente malos artículos, que solo expresaban mi manera de pensar.

 

Y es también muy curioso, que entre estúpidos anónimos y payasos identificados, no haya encontrado absolutamente nadie, con un historial mayor que el haber sido despedido de tres o cuatro sitios por hurtar, robar y haber trabucado números para llegar a fin de mes, siendo este el mejor, aunque también el más tonto de todos.

 

Sin hacer mucho más caso al conjunto de tristes y cobardes anónimos recibidos, tengo por otra parte que decir que también han sido muchas las conversaciones mantenidas en el día de hoy, a través de las cuales se me ha pedido perdón por esos a los que me refería antes y que se aglutinan junto a unas históricas siglas que en el día de hoy tienen que partir de cero para crecer y conseguir volver a representar la mitad de lo que un día fueron. No me cabe la menor duda, de que esto sería bueno hasta para la pobre oposición que actualmente vive en el ayuntamiento de Torrejón.

 

Decía una Reina que vivió en Suecia hace tres o cuatro siglos, que un tonto nunca autorizará algo que el mismo no fuere capaz de hacer. Lo que esta mujer quería decir, es que contra más borrego se llega a ser, más desde la sombra del rebaño somos capaces de rebuznar, a la vez que acatamos al tirano de turno que quiere pensar por nosotros. Doy por supuesto que lo que acabo de escribir no es fácil de entender para los socialistas de aquellos tiempos en los que abandoné una disciplina de partido en el que Tomás Gómez hizo metafóricamente humilde a Genghis Khan. ¿Ovejas y Burros? ¡Muy complicado!

 

Puedo hace campaña por quien quiera y de la manera que quiera. Tengo la valentía de enfrentarme a un texto, para explicar a quién voy a votar y los motivos por lo que me apetece hacerlo. Y esto pasa, sucede y se produce de esta manera, porque no hay nadie en el mundo que tenga algo que yo quiera o dinero suficiente para comprar mis ideas, mis decisiones, ni por supuesto mis santos cojones. Todos los socialistas que me habéis mandado vuestros insultos y desprecios, sois las personas más cobardes que algún día pude llegar a conocer. Por otra parte y aceptadas las críticas, intercambio de ideas y hasta escuchado algún discurso de pedida de mano para volver a empezar desde el principio y volver a ser el histórico que por cierto nunca fui, entiendo las posturas y el dolor que a la otra mayoría de socialistas a los que respeto, entre ellos la gente de mi propia familia pueden sentir, al no ser capaces de entender que no todos pensamos igual y que la democracia y la libertad son tan extrañas, que generan este tipo de debates. ¡A vosotros os quiero!

 

Cierto día de hace unos cuantos años, me hice una foto con una bandera de otra época asociada a la dictadura. Si bien es cierto que no es una bandera oficial, al no ser yo en ese momento una autoridad o estar ejerciendo ningún cargo público, no infringí ninguna ley. Es decir, que me podría hacer todas las fotos que hubiera querido con una bandera franquista y dormir en mi casa lejos del cualquier calabozo. Esta explicación que espero aclare la jurisprudencia actual sobre la responsabilidad que mi persona tendría sobre este hecho, queda aquí escrita a la vez que por primera y última vez voy a explicar el sentido que tenía esa foto. Después de comer en la casa de un conocido, redomado y creyente franquista, en esos momentos de café y terraza, este entonces y todavía amigo me dijo que sabiendo la historia de mi vida, como podía haber salido tan democrático y que daría lo que fuera por una foto mía con la bandera que exhibía en su salón. Sin más, la cogí y posé con ella con la simple intención de tener una fotografía que mandar a los rojos más rojos y también eternos amigos míos, dentro de un jocoso entorno de broma y lejos de cualquier suscripción. Y así fue como, el tonto de turno aprovechó esa situación para generar unas risas con otro de turno más tonto todavía, que a su vez se debía de relacionar con un campeón del mundo en tontería. Todos estos enseres de la sociedad, tienen nombres y apellidos. ¡Ya les identificaré!

 

No soy franquista, no entiendo todas las dictaduras y vengo de una familia que padeció de la manera más exagerada que podamos llegar a entender, parte de la historia de este país. Nadie me echó del Partido Socialista, sino todo lo contrario. Se me suplicó que me quedara y me volviera a afiliar en el sitio que más me gustara, con el cargo que dentro de un orden en ese momento se me pudiera dar y que tuviera una paciencia remunerada, a través de la que algún día gobernaríamos el país, empezando en Madrid y habiendo cortando el cuello de todos los gilipollas que en ese momento nos rodeaban. El mayor de todos ellos era Tomás Gómez. ¿Alguien es capaz de relacionar lo que estoy contando con el momento actual? ¡Me estoy cansando de escribir y acordando de las anchoas que se comen en Solares!

 

Me equivoco más que nadie y la mitad de los días duermo en el sofá. Cada día soy más perezoso y físicamente estoy muy cansado, porque he tenido que trabajar mucho para llegar donde he llegado y todo lo que tengo, sea mucho para muchos y poco para otros, es mío y nadie me lo ha regalado. Pero lo mejor de todo, lo voy a repetir, es que soy capaz de llevar lo que pienso y siempre que no haga daño a nadie, hasta el final. Curiosamente hoy es mi cincuenta y uno cumpleaños y ningún astado imbécil me va a hacer cambiar de pensamiento.

 

Todo el mundo sabe dónde tengo mis residencias, conoce mi teléfono, mi familia y hasta mis gatas y ovejas. En las municipales de Torrejón de Ardoz del próximo domingo voy a votar por una candidatura que encabeza Ignacio Vázquez, que repito no es mi amigo y en la que están Martín Criado, hay un tenor, un atleta y una boxeadora, entre otros muchos, porque creo que es la mejor opción a la que mi ciudad puede optar en este momento. Quiero más Navidades Mágicas, responsabilidad, trabajo para el que lo necesite y la mejor seguridad para mis hijos, ya que yo soy capaz de defenderme solo y todo esto sin olvidar que todo se puede mejorar. Y tampoco me voy a dormir sin decir, que ojalá dentro de cuatro años el partido socialista haya demostrado un cambio, se olvide de nefastas gestiones y herencias, tenga un candidato a la altura de Torrejón de Ardoz y desde la humildad, sea capaz de empezar a hacer oposición y a optar a la posibilidad de gobernar, en lugar de pegarse por los pasillos. A día de hoy y desde el más absoluto respeto, y sabiendo que hay gente muy válida, esto no es así y esta idea es compartida por todos y cada uno de los grandes socialistas de este país con los que hablo y que tenemos muy cerquita. Estad tranquilos que Juanan no va a tomar represalias, pero no me queda más remedio que despedirme con un pensamiento universal: El que tiene miedo a la pobreza, no merece ser rico. Entendiendo eso dentro del ámbito político, habréis dado un paso de gigante.