No estamos en 1808, ni yo soy el alcalde de Móstoles, pero la situación es idéntica, sino peor: ahora los enemigos están en el Gobierno de España, y amenazan dinamitar desde las instituciones la Constitución, la Monarquía y todo lo que se les ponga por delante.

Se trata de permanecer en el poder unos meses más, como mucho un año, aunque para ello tengan que cargarse la unidad nacional, tan trabajosamente conseguida hace más de quinientos años, que se dice pronto…

Un individuo de cuya capacidad mental me permito dudar, se está aliando con los proetarras de Bildu, y los separatistas republicanos catalanes, para cargarse la unidad nacional, y dar de facto la independencia a ambas regiones.

Y la población española, completamente lanar, borreguil, sigue “preocupada” por las compras navideñas, con la inevitable presencia de los cuñados insoportables, y alguna suegra que otra.

El consumismo y la manipulación de los medios de comunicación social están haciendo estragos en la sociedad española, hábilmente manejados por los que mandan.

Los poderes económicos, siempre cobardes, supongo estarán preocupados, pero no demasiado. Al fin y al cabo, hay libre circulación de personas, bienes y servicios dentro de la Unión Europea, y basta con darle a una tecla en el ordenador para trasladar sus dineros a países más serios, ¡y los españoles que se jodan, en su propia miseria!

El “único” problema es que nos joderemos todos, los etarras, separatistas catalanes, podemitas y socialistos, y las personas honradas, coherentes y patriotas, es decir, nosotros.

Del Rey no esperamos nada; es triste decirlo, pero nunca se puede esperar nada bueno de los Borbones, y el Ejército y la Iglesia, ni están ni se les espera, convertidos ya en unas simples organizaciones gubernamentales, similares a las ONGs.

¿Y la sociedad civil…? Prácticamente desaparecida, por mor de las subvenciones, que te encadenan a los que mandan, pues en cuánto sacas la patita del tiesto, te quedas sin subvención.

Yo animo a los patriotas españoles a salir a la calle, a manifestarse pacíficamente contra este gobierno anti España que prácticamente ya tienen hecho, con comunistas, separatistas catalanes, etarras y socialistos, es decir, lo peor de cada casa…

También podemos acudir a las redes sociales, internet, diarios digitales, etc., para explicar a la aborregada opinión pública lo que está pasando. Que se olviden por un tiempo del cava y de los turrones, y se den cuenta de que nuestro actual modelo de sociedad, con todas sus imperfecciones, por supuesto, se va a ir por el sumidero de la historia.

Creo que Dios nos pedirá cuentas de lo que hayamos podido hacer en esta hora crucial para España, en que estamos asomados al borde del abismo de la destrucción nacional.

 Como decía mi madre, “el que da lo que tiene, no está obligado a más”. Y creo que la mayoría de los españoles merecerían volver a disfrutar de la miseria en la que muchos hemos andado en nuestra ya lejana juventud, con un país pobre y arruinado, posiblemente menos que ahora, que estamos en manos de nuestros acreedores.

Al fin y al cabo, el ideal del judío, y el capitalismo internacional es judío, es que el deudor escasamente pueda pagar los intereses, pero nunca el principal, es decir la deuda, de forma que acabe trabajando para sus prestamistas.

Y en esas estamos los españoles y el desgobierno traidor del que “disfrutamos”.