Anda el personal de derechasdetodalavida revuelto, asombrado, escandalizado y levemente circunflejo, a cuenta del voto favorable del representante del PP, Juan Carlos Cano Aristoy, para que EH Bildu presida la Comisión de Derechos Humanos y Cultura Democrática de las Juntas Generales de Guipúzcoa. Precisamente, y esto les encocora aún más, en el aniversario del asesinato de Miguel Ángel Blanco.

Juan Carlos Cano - con la anuencia y el respaldo del PP-, se excusa diciendo que no sabía lo que estaba votando.

Uno - en su modestia - piensa que el trabajo del señor Cano es votar. Tarea - reconózcalo, señor Cano - bastante menos complicada y pesada que pilotar un avión, controlar aeronaves, conducir un autobús, autocar o camión, dar clases en una Universidad -o en un colegio de primaria- o picar piedra.

Uno -en su modestia- piensa que si el señor Cano no es capaz de enterarse de qué es lo que está votando, debería reconocer su incapacidad y, en consecuencia, presentar su dimisión inmediata. Uno - en su modestia - piensa que el PP debería reconocer que tiene un representante incapaz de entender instrucciones e ideas sencillas y que, por tanto, no está capacitado para esa tarea, dándole de baja en el partido y llevando el caso a la autoridad correspondiente para que determine si este señor reúne las condiciones imprescindibles para ejercer ese puesto.

Pero uno comprende -también en su modestia-, que si este señor Cano fuera declarado clínicamente imbécil -vea el diccionario, señor fiscal, que no estoy insultando- los pergeñadores de listas del PP deberían ser puestos de patitas en la calle a continuación. Y quienes les hayan nombrado para tal función, evidentemente.

Pero lo que uno ya no comprende es que los votantes del PP, los antedichos ciudadanitos de derechasdetodalavida, se rasguen las vestiduras ante este suceso. Vestiduras que - si fueran consecuentes - ya no les deberían valer ni para trapos de limpiar el polvo.

Porque ¿no fue el propio mirlo blanco pepero, José María Aznar, quien llamó públicamente Movimiento Nacional de Liberación Vasco a ETA? ¿No fue Aznar el que mantuvo contactos con ETA en secreto? ¿No fue Aznar el que contó - a cambio de suculentos traspasos de competencias- con los votos del PNV?

¿No fue Rajoy el que intentó comprar ese mismo apoyo del PNV con importantes regalos presupuestarios, aunque al final los separatistas baskos le salieran rana y le dejaran caer en la moción de censura hace poco más de un año?

¿No es el PP entero el que siempre se sube por las paredes cuando las paredes son de otro, pero no distinguen un muro cuando ellos son los dueños del cotarro?

Y la culpa de esto la tiene en primera persona don Juan Carlos Cano Aristoy, qué duda cabe; pero no son inocentes los que le han promocionado en el partido, y los que le han aupado a ese puesto, los que le han apoyado y disculpado ahora.

Y, sobre todo, los que han votado a unos y otros desde hace muchas décadas.