En nuestra época, tan proclive a celebrar aniversarios, todo el mundo ha pasado por alto una efeméride a mi entender de notable importancia: en julio de este año se cumplirán 50 años del nacimiento de la Hermandad Sacerdotal Española. Casi nadie sabe lo que es esta “Hermandad”, pero su andadura fue un grano molesto para muchos, ya que llegó a agrupar a más de 6000 sacerdotes de toda España y, además, para más INRI, nació en Cataluña, donde tenía una notable implantación. La historia de la Hermandad está rodeada de falsedades y puntos oscuros, introducidos deliberadamente por sus enemigos. Hoy, poco puede encontrarse de la Hermandad. Ya en la célebre Wikipedia se introducen notables puntos de confusión. Dice: “fue una asociación de presbíteros católicos constituida en 1969​ que llegó a reunir a unos 6000 sacerdotes españoles​ opuestos a los cambios eclesiales y políticos que se producían en España tras el Concilio Vaticano II durante los años del tardofranquismo y la Transición”. El párrafo se las trae porque no estuvo nunca contra “los cambios eclesiales y políticos” sin más. En la obra escrita por su presidente nacional Luis Madrid Corcuera “Historia de un amor a la Iglesia no correspondido” –libro descatalogado y hoy difícil de encontrar- se ve que la Hermandad nace para combatir los abusos perpetrados por un amplio sector de la Iglesia tras el Concilio y, sobre todo, para combatir la paulatina descristianización de España. En esta misma obra puede apreciarse el comportamiento indigno hacia ella de gran parte de la Conferencia Episcopal Española, especialmente de su presidente Gabino Díaz Merchán que, contraviniendo cualquier rasgo de caridad cristiana, se empeñó en una batalla por ningunear y asfixiar el afán asociativo de un amplísimo colectivo de sacerdotes que veía vaciarse los seminarios al tiempo que proliferaba la degradación moral del país.

 

En la citada obra puede apreciarse también la increíble disciplina de la dirección de la Hermandad para con la jerarquía eclesiástica, pese a las humillaciones y desprecios. Fuera de este texto poco se encuentra de la Hermandad salvo los propios textos publicados por la organización y los trabajos de Juan Manuel González Sáez o Gonzalo Álvarez Chillida, gente académica poco o nada vinculada con los intereses que movieron a la hermandad y, por lo tanto, ciertamente parciales en sus análisis.

 

Hoy todo esto es agua pasada pero quisiera señalar que sus consecuencias las vivimos todavía. Guste o no, el esquema de pensamiento católico ha constituido desde hace siglos el armazón moral sobre el que España ha actuado en la historia y con el que los españoles han hecho su vida. El desbaratamiento de ese armazón no podía por menos de conducir a la formidable crisis moral en la que hoy estamos y de la cual es, en buena parte responsable, aquél sector de la Iglesia que se creyó que podía actuar casi como un partido político más en el nuevo universo de la democracia española. Es posible que la Hermandad Sacerdotal no acertara en todo pero el tiempo le ha dado la razón en que el “aggiornamiento” eclesial, al menos tal y como lo planteó un amplio sector del posconcilio, traería la indiferencia religiosa, el vaciamiento de los seminarios y, a lo sumo, la transformación del verdadero cristianismo, soteriológico y metafísico, en un neo-doctrina, de corte sociológico, mucho más terrenal, en buena parte sostenida por las ideología de la época.

 

La historia de la Hermandad Sacerdotal aparece vinculada a personajes de gran talla humana y espiritual, especialmente el franciscano Miguel Oltra, su presidente nacional hasta 1982, cuya vida merece un estudio con detenimiento. Otros nombres también son dignos de estudio: Venancio Marcos, José Mariné, el Padre Alba, etc.

 

Quede esta breve nota para recordar a unos religiosos injustamente olvidados, cuya historia puede aportar claves importantes acerca de cómo hemos llegado al triste momento en que vivimos.