Carles Pugidemont ha creado el Consell per la República, una entidad privada con domicilio en Béligca y lejos del control de los jueces españoles cuyo objetivo principal es construir el futuro de lo que sería para el dirigente una Cataluña independiente. El problema para él mismo es que no cuenta con el apoyo de la CUP, que considera que el objetivo principal de la nueva entidad es evitar el conflicto directo con el Estado por la secesión del territorio catalán.

 

Realmente, el problema para los independentistas catalanes es que existen diferentes concepciones de lo que tendría que provocar el proceso secesionista. La CUP pretende organizar una revolución para montar una sociedad catalana totalmente utópica y Carles Puigdemont tiene amplios deseos de montar un Estado catalán dónde los que tienen más poder en la actual Cataluña puedan incrementar sus facultades de influencia fáctica y económica.

 

El riesgo verdadero es que el Consell per la República realice actuaciones que correspondan a la Generalitat de Cataluña, de modo que se consolida una auténtica huida del Derecho Administrativo para favorecer la adopción de decisiones y la ejecución de actividades con absoluta arbitrariedad. Como bien señala Juan José González López en su artículo titulado “La "huida del derecho administrativo" como factor criminógeno”, hay que tener presente que “la expresión «huida del Derecho administrativo» se ha empleado para conceptualizar la creciente aplicación a las entidades públicas de normas de Derecho privado (civil, mercantil, laboral) en detrimento de las de Derecho administrativo que constituyen el Derecho estatutario propio de las Administraciones Públicas” y que “este fenómeno se ha relacionado fundamentalmente con la aparición y multiplicación de una serie de entes públicos sometidos en gran o principal medida al Derecho privado, pero no es exclusivo de estos, pues también se manifiesta en el ámbito de las Administraciones Públicas territoriales”.

 

Puede decirse que el Consell per la República representa la República catalana que quiere Carles Puigdemont: una en la que pueda hacer lo que él quiera, cómo él quiera y cuándo quiera, sin tener que responder ante nadie y logrando que paguen aquellos incautos a los que no les importa que les saquen dinero a mansalva a cambio de una independencia que incrementará la pobreza de los catalanes.