Yo ni comparto ni respeto la celebración del Orgullo Gay, ni con mi dinero ni con el de otros, pero menos aún con dinero público, ni mucho menos sus ataques a mis creencias religiosas, mi ideología política, mi identidad nacional y mi normalidad sexual. Y me da igual que esté mal visto o, incluso, que esté penado por leyes injustas, como tantas otras cosas injustas defendidas por este sistema y su legislación.

 

Yo respeto a los homosexuales, pero combato el homosexualismo como imposición ideológica. Reconozco que la homosexualidad pueda considerarse natural porque se da en la naturaleza en algunos casos minoritarios, pero niego que sea normal, porque no sigue la norma, y si esa norma fuera (o dicho de otra manera, si lo normal fuera) que las relaciones sexuales se produjeran entre individuos del mismo sexo, la especie humana habría desaparecido por obvias razones biológicas que no creo necesario recordar aquí. Y, por otro lado, la hipocresía que rodea a esta ideología homosexualista con la “defensa del amor”, es para darle de comer aparte. El famoso “Orgullo” no defiende el amor, sino el odio a los que no somos como ellos y no les bailamos el agua, y confundir depravación y sexo desenfrenado con amor, es tan falso como esa indumentaria (eso los que llevan algo que no sea la bandera arcoíris metida en el ojete) con la que se “visten” para exigir respeto.

 

Yo respeto al homosexual, de hecho hay muchos de ellos que dicen eso de “Yo huyo del Orgullo”, pero combato el homosexualismo, que no es más que otro arma de este sistema al que, por cierto, los homosexuales se la refanfinflan, ya que sólo utiliza su figura distorsionada para destruir todo lo que les estorba para sus fines.

 

No es casualidad que todos los partidos del sistema apoyen este aquelarre, es más, se den de codazos para pillar sitio en la pancarta al grito de “maricón el último”, como se decía antes, aunque ahora más bien sería maricón el primero.

 

No es casualidad que los que utilizan su artillería relativista para subir a los altares democráticos al lobby LGTBI, sean los mismos que defienden y llevan a cabo negociaciones con etarras y separatistas golpistas, llevan a Otegui a platós de la televisión pública, los que apoyan y aplican la ley de Memoria Histórica, los que silencian o atacan el acto del centenario de la Consagración de España al Sagrado Corazón​, al que no asiste el rey actual, aunque se conmemore precisamente lo que hizo su bisabuelo Alfonso XIII hace 100 años, un rey actual que sin embargo ha apoyado en numerosas ocasiones oficialmente al lobby LGTBI, incluso ha aparecido en portadas de sus revistas. No es casualidad que sean los mismos que potencian aborto y eutanasia, los que atacan la Unidad de España, los que aplauden la inmigración-invasión, los que bendicen creencias religiosas ajenas a nuestra cultura e identidad mientras atacan al catolicismo,…No es casualidad porque todo esto forma parte de su Proyecto de Ingeniería Social que tiene como objetivo destruir la nación española y su identidad, y no sólo la española, lo que ocurre es que en nuestra Patria andamos bastante bajos de defensas, y se ceban aún más con ella,…aparte de las ganas que nos tiene el mundialismo. Y su otro objetivo principal es el de destruir todos aquellos principios morales que les estorban para sus fines.

 

No voy a perder el tiempo en enumerar razones de por qué es falso que en España haya persecución a nadie por ser homosexual o sus variantes. De hecho, todos sabemos, incluso lo conocen perfectamente los miembros más reconocidos de este “colectivo” mentiroso, que tienen más derechos y más legislación a su favor, aparte de más apoyo mediático e institucional, que los que no somos como ellos. Es más, en el Sindicato TNS siempre hemos dicho que este sistema, por ejemplo, en cuanto a sanidad, defiende más las tetas de un travesti que los dientes de un obrero. Pero no están contentos con ello, porque su intención no es la igualdad ni el reconocimiento, sino implantar, dentro de la dictadura democratista, esta rama que es la dictadura homosexualista.

 

Y no caigan en la ingenuidad de echar en falta en las celebraciones y marchas homosexualistas ataques al Islam, como tampoco lo hacen en sus aquelarres las feministas, mientras esos ataques sí que se producen con saña contra la Iglesia Católica, pese a no ser precisamente el catolicismo y los católicos quienes arrojan a los homosexuales desde las azoteas o los cuelgan de las grúas, y no precisamente por el enseñar el culo en sus desfiles grotescos y ofensivos contra los preceptos morales, sino simplemente por ser homosexuales.

 

Y tampoco se extrañen de ver a “las locas” desfilando con camisetas del Che Guevara o Stalin, que perseguían, detenían y hasta fusilaban homosexuales exclusivamente por serlo. Simplemente son aliados coyunturales y tontos útiles para los fines del sistema. Ya harán sus purgas entre ellos cuando lo necesiten. Así es este sistema criminal.