Hay que retroceder muchos años en la historia de Televisión Española para encontrar niveles de insatisfacción y descarado mangoneo de la información similares a los que hoy registra la empresa que dirige la stalinista Rosa Maria Mateo y pagamos todos los españoles. Una empresa que los españoles - todos los españoles - poseemos y financiamos, y que pese a ello sistemáticamente se presta a las manipulaciones partidistas más groseras en favor de la extrema izquierda en general y del PSOE y PODEMOS en particular. Paralelamente, su programación no-informativa se ha hecho más ”viscosa”, aburrida, intrascendente e insoportable, con esa sucesión de series “de época”, de cine crítico desenterrando subrepticiamente la “Memoria Histórica” de Moncloa, y con esas tertulias de periodistas afines que no opinan nada nuevo porque sólo saben lo que acaban de leer en sus propios medios. No debe extrañar, pues, que este pasado mes de Febrero, TVE haya registrado el peor índice de audiencia en la toda la historia de la empresa.


Un medio nacional con el que coincidimos se quejaba días atrás de que “La televisión del Gobierno de Pedro Sánchez, controlada por Podemos al servicio de la izquierda, ha superado con creces los límites del partidismo”. Y es que hasta ahora veníamos tragando los consabidos excesos informativos en favor del partido y Gobierno de Sánchez, además de audaces corruptelas propagandísticas - como la de la presentación de ese libro que el “okupa cum fraude” con todo descaro se ha atribuido pese a haber sido escrito por tercera persona - en una campaña mixta de alabanzas al Ejecutivo y sus “grandes logros”, y de oscurantismo en temas escabrosos, como los de los interminables EREs andaluces, la opacidad en los acuerdos penitenciarios con el PNV o las concesiones absolutamente anti-constitucionales del Ejecutivo a los secesionistas catalanes, todo ello en un burdo trasfondo de subliminal exaltación a PODEMOS y a sus líderes. Santiago Abascal, líder de VOX, no ha podido esconder su indignación cuando ha dicho que “TVE funciona ya como una máquina de propaganda de guerra del comunismo podemita”.

Y tiene razón Abascal para sentirse perjudicado. TVE ha pasado de su política de antaño - a raíz de lo de Vistalegre - consistente en publicitar a VOX para que causara miedo a los imbéciles, a una nueva táctica de regreso al ninguneo total, con la sola excepción de repetir una y otra vez lo de “los tres de Colón” cada vez que Irene Montero lo rebuzna (que son muchas) y a aprovechar cualquier ocasión, por débil que ésta sea, para clavarle a VOX un malintencionado aguijón. Así, estos mismos días, asistimos a la repetición ad nauseam de la detención por un asunto sexual de ese fulano de Lérida que se hacía pasar por líder local de VOX y que la ejecutiva del partido hace días que expulsó precautoriamente. Y TVE lo saca con su foto en primer plano, pese a que el supuesto delito aún no ha sido juzgado y podría quedar en agua de borrajas. Es la clásica “pena de Telediario” aplicada a priori con total desprecio de la presunción de inocencia. 

Pero esta guerra no ha hecho más que empezar. Los pocos medios sanos que le quedan a España comentan estos días que, con las elecciones a la vuelta de la esquina, TVE se va a lucir y batir todos los récords de partidismo y manipulación. A tal efecto, se ha sabido que un grupo de reporteros “que gozan de la confianza de Mateo”, adscritos a los informativos no-diarios, han sido comisionados para dedicarse “full time” a la investigación de cualquier asunto que pueda perjudicar a Pablo Casado y su PP y a Santiago Abascal y VOX. Se les ha dicho que “todo sirve” y se ha recomendado que busquen en viejas supuestas corruptelas, hayan o no hayan sido archivadas, en pleitos y denuncias de todo tipo, en conflictos personales de toda índole, incluso los que afecten a sus vidas privadas en el pasado, etc.etc.etc.   

A la vista de lo que hoy sopla en RTVE, no debe extrañar que a tan magna operación se hayan sumado con su apoyo el Comité de Empresa de RTVE y del Consejo de Redacción - tan belicoso cuando gobierna la derecha y que desde que está Mateo al frente de RTVE se ha puesto de perfil ante las continuas manipulaciones de esa empresa de publicidad política en que se ha convertido Televisión Española. En lógica consecuencia de cuanto antecede, tampoco debe extrañar que la audiencia de esta Televisión Pública que pagamos todos los españoles haya caído en el más estrepitoso desprestigio. Lo que sí debiera extrañar - y mucho - es que toda la inquina stalinista de la Mateo y de sus colaboradores sociatas y podemitas se centre en el PP y en VOX y no se hayan dado consignas de similar tónica en contra de CIUDADANOS. Nos preguntamos si la obediente Mateo no habrá recibido de Moncloa la directriz de dejar a Albertito Rivera tranquilo, porque en los más sucios recovecos mentales de Pedro Sánchez pueda estar localizado su deseo de reventar el acceso de la derecha al poder mediante una coalición PSOE-CIUDADANOS. Una tal estrategia no dejaría de ser habitual en Pedro Sánchez pero supondría en todo caso un fragrante insulto a Rivera por considerarle un “veleta” convencible, propicio y proclive a dar  este tipo de bandazos electorales. Ay, si Maquiavelo levantara la cabeza...