Hay días importantes, más singulares que otros, en los que pasan cosas de las que conviene seguir hablando tiempo después.

El día 9 de Septiembre tuvo lugar en Barcelona una de esas jornadas memorables, puesto que nunca antes los ciudadanos habíamos acudido masivamente a la convocatoria de un empresario.

Puede que a nuestra actual clase política eso tampoco le haga pensar, pero sí nos invita al resto de los mortales. El número de asistentes resulta de multiplicar por cuatro, o por cinco, la cantidad de metros cuadrados de vía pública ocupada; aunque la Policía Municipal barcelonesa tratándose de manifestaciones con bandera española sólo aplica la resta y en las independentistas la elevación al cubo.

Algo parecido sucedía cuando a Stalin le comunicaban los datos de la producción de trigo y otros: las cifras crecían aunque hubiese menguado la cosecha, para complacerle y evitar sus enfados. El hecho real es que el Sr. Opazo junto con otros empresarios, apoyados por asociaciones civiles y el partido político VOX, consiguieron una Gran Manifestación por la DIGNIDAD de miles de personas reivindicando a la vez una gran palabra, que encierra una forma de vida.

Lo que se escuchó allí ese día no fueron peticiones de aumento de sueldo, ni de empleos fijos, ni acortar la jornada laboral, ni viviendas más económicas, ni más subvenciones. Se gritó por la Unidad de España, por el derecho a no ser engañados, por poder pensar con Libertad, por expresarse en español y un largo etcétera de Derechos (que parecían universalmente aceptados) y que son irrenunciables, pues lo contrario supone un claro atentado a la dignidad de la persona.

Los partidos de la oposición, como es casi habitual, se ausentaron, o sea PP y C’s no estuvieron representados. Su postura consiste básicamente en abstenerse, abstenerse de votar, de acudir, de presentar proyectos, de llevar adelante iniciativas, se abstienen hasta de opinar cuando la cuestión les resulta incómoda. En definitiva: una forma de absentismo laboral que, para desgracia del contribuyente, no conlleva ayuno salarial. Todos leímos, meses atrás, el ignominioso artículo que Joaquín Torra dedicó al empresario Ocampo, siguiendo el más puro estilo de los guiones cabareteros alemanes de finales de los años veinte. Durante aquellos monólogos, el animador tildaba a los judíos de animales dañinos, bestias, insectos de cloaca y otras lindezas semejantes, esperando a cada infausta frase las ebrias carcajadas de la clientela. Igualmente muchas risitas serviles corearon a Barak Obama cuando, de forma totalmente alevosa e inoportuna, quiso mostrarse ocurrente bromeando sobre Trump.

Nada tienen en común los dos empresarios objeto de las citadas vejaciones, en cambio todos los que se complacen intentando humillar al prójimo si comparten parecidas frustraciones y resentimientos similares, como por ejemplo: ejercer de testaferros de un grupo económico-mediático, o de un personaje, que por detrás maneja los hilos del guiñol. Que a esta convocatoria pocos medios de comunicación le iban a dar publicidad se suponía desde el inicio, que apenas acudirían cámaras de televisión también era más que presumible, sin embargo a todos nos consta que un día el volcán Vesubio entró en erupción y se llevó por delante la ciudad de Pompeya aunque tampoco allí hubiese cámaras de filmación, ni reporteros, ni periodistas; nos consta por miles de pruebas materiales y por decenas de crónicas posteriores.

Asimismo, el 9 de septiembre de 2018, miles de personas se concentraron en Barcelona, recorrieron por la Avenida del Paralelo la distancia que media entre la Plaza de la Bella Dorita hasta la Plaza de España, una vez allí ocuparon el amplio espacio que se encuentra frente al Palacio de Montjuic, para escuchar las sucesivas intervenciones de personas que han padecido, y siguen padeciendo, las represalias e inconvenientes del independentismo catalán.

La DIGNIDAD del ser humano está por encima de cualquier partido político, (gobierne o no gobierne) y permanecerá, aunque las facciones del arco parlamentario se desintegren, o cambien de nombre, puesto que la Dignidad, no es cuestionable. ¡LA DIGNIDAD SE RESPETA!