Adriana Lastra, la actual portavoz del Grupo Socialista en el Congreso de los Diputados, se ganó el sueldo el pasado martes 11 de junio cuando, tras la reunión que mantuvieron Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, compareció ante los medios de comunicación para informar que el líder del PSOE había ofrecido al de las chicas de Unidas Podemos un “gobierno de coalición: abierto, plural, integrador, incluyente, representante de diferentes sensibilidades y con personalidades referentes de sus distintos ámbitos”. La mayor parte de los periodistas que asistieron pensaron que la portavoz trataba de explicar el equivalente a la diferencia existente entre un higo y una breva, lo cual ya se pueden imaginar que no debe ser tarea fácil, toda vez que, para el común de los mortales no entendidos en ese tipo de fruta, son más las similitudes que las desemejanzas. Pero se equivocaron.

No tuvieron en cuenta el gran esfuerzo que debieron llevar a cabo quienes le escriben a esta señora las palabras que luego ella reproduce, porque me da que sólo con el bachiller es muy difícil ser tan preciso en la comunicación. Pero esa es otra cuestión. Una avalancha tan brillante de epítetos sólo puede responder a un mensaje que con una sola palabra no se puede expresar. Ni con dos. Por eso, estoy convencido de que, al menos esta vez, no nos mintieron y describieron con fidelidad la propuesta que Sánchez le hizo a Iglesias.

Si una puerta abierta es la que permite que entre gente, y un pacto abierto es aquél en el cabe cualquier cláusula, un gobierno abierto sólo puede ser aquél en que cualquiera puede entrar en él. Añadieron lo de plural, no para despistar, sino para, aunque les parezca extraño, para clarificar. Todo indica que la intención del ganador de las pasadas elecciones, el PSOE, es la de llegar acuerdos con dos o más formaciones políticas, de ahí la pluralidad. Y por eso, matizó que no sería un gobierno en coalición, sino de colaboración, lo cual, aunque a muchos no les guste, es mucho más acertado.

Por si no quedaba muy claro, añadieron lo de integrador, para explicitar su intención de aunar dos o más conceptos o corrientes, inicialmente divergentes, en una sola que las sintetice. ¿Ven ya las palabras de Lastra mucho más claras? Pedro Sánchez pretende dar cabida en su gobierno (abierto) a distintas fuerzas (plural) y con ellas llevar adelante un proyecto que satisfaga a todos, porque el proyecto va a ser incluyente, con objetivos diferentes para que quienes lo integren lo puedan reconocer algo como suyo. El gobierno a constituir será representante de diferentes sensibilidadesporque con toda seguridad su intención es la de juntarse no sólo con quienes tengan afinidad ideológica o programática, sino con quienes propugnan otro tipo de proyectos. En principio, sólo se me ocurren los independentistas en distinto grado que en el hemiciclo parlamentario tienen asiento, a los cuales la idea global de España se la trae al pairo, interesándoles mucho más la de su región o provincia. Por tanto, no esperen un gobierno que persiga el interés general de todos los españoles.

Como colofón, lo de con personalidades referentes de sus distintos ámbitos, viene a cuento porquelos ministros no vendrán sólo del lado de la izquierda o el progresismo. Lo harán desde los distintos independentismos y regionalismos que han conseguido representación parlamentaria.

Quienes estén suspirando, como mal menor, por un pacto del PSOE con Ciudadanos o que todo el mundo se abstenga para que Pedro Sánchez gobierne en minoría, que vayan despertando de la ilusión miope que quieren contagiar. Pablo Iglesias, al terminar la reunión dijo que: «Si el PSOE prefiere utilizar semánticas diferentes para nosotros eso es lo de menos». Y añadió «Creo que quiere negociar un gobierno con nosotros, tengo la sensación de que Sánchez no me está mintiendo».

Y tengo que decir, que yo tampoco lo creo.