Las elecciones del próximo dia 28 de abril son vitales para España. En ella se van a confrontar dos concepciones diferentes del devenir de nuestra Patria : de una parte los que defienden la integridad territorial y las tradiciones cristianas de la misma y de otra quienes abogan por una sociedad materialista a quienes la unidad de España les importa bastante poco.

 

En definitiva se trata en el fondo de una confrontación de valores, de una batalla ideológica. Sí, de valores y de eso escribo hoy tomando como referencia a la Institución más callada de todo el panorama político : las Fuerzas Armadas. “ La grande muette” como se las conoce en Francia y cuyo silencio en España adquiere un mutismo que choca directamente con todo nuestro pasado. Dicen que esto es una característica de las sociedades modernas y no niego que no deba ser así, si bien la simple observancia de lo que representan en naciones como los EEUU, donde la presencia de destacados militares en la política sigue presente, produce al menos una cierta duda. Especialmente cuando nos encontramos en España una crisis existencial que de triunfar los postulados de la izquierda puede en no mucho tiempo acabar con la unidad nacional.

 

Al hablar de valores no puedo por menos que dejarme llevar sobre lo que son hoy las FAS abogando para que su ejemplo sirva como norte a nuestros políticos enzarzados en luchas partidistas.

 

Y parto para ello tomando como referencia dos ejemplos de un pasado no tan lejano :  

En el frente oriental del despliegue del ejército alemán, durante la Segunda Guerra Mundial, lucharon y murieron numerosos españoles encuadrados en la denominada División Española de Voluntarios más conocida como la División Azul. Todavía resuenan lugares geográficos como el Volchov o Krasny Bor. Allí soldados españoles combatieron en condiciones difícilmente imaginables por la dureza del clima y la de los combates.

Apenas veinte años antes, en tierras africanas, un Regimiento de Caballería, el Alcántara, se inmolaba de forma heroica para proteger la retirada de lo que quedaba de las fuerzas del General Silvestre. Una acción recompensada, por fin, casi 100 años después con la Laureada de San Fernando. Allí los jinetes cabalgaron hasta la extenuación dejando sus vidas sobre el terreno.

Dos episodios de guerra, y sufrimiento del pasado, entre los infinitos que podrían ser relatados. Son hechos entre un millón, pero ilustrativos de la pervivencia de una conducta militar en el cumplimiento del deber como norma general de actuación a través de los tiempos.

 

Hoy las circunstancias en las que las fuerzas armadas españolas desarrollan sus acciones son bien distintas, si bien no dudo que el espíritu que las anima es el mismo. Hoy no encontramos acciones colectivas de la dureza de las mencionadas, lo que no quiere decir que en el ámbito individual no se den. La sangre derramada por nuestros soldados en los últimos tiempos lo manifiestan.

 

Al soldado que ha luchado en un puesto avanzado de combate en la ruta lithium en Afganistán, al marinero que vigila desde su puesto a bordo de una fragata en el océano indico, al infante de marina que a bordo de helicópteros y embarcaciones actúa en operaciones de rescate de rehenes en el Indico, al piloto que a los mandos de un sofisticado y peligroso reactor..……etc, poco les importa si la acción que llevan a cabo es de la entidad de las descritas como colectivas. Para ellos las acciones que ejecutan, si bien individuales, tienen el mismo mérito y dificultad, y, en no pocas ocasiones, las mismas penalidades.

Y no sólo en ocasiones de combate. Sirva, como ejemplo, lo que paso a relatar: hace no muchos años uno de nuestros submarinos – en concreto el “Tramontana” - tuvo un gravísimo percance cuando estaba en inmersión profunda a 300 m de profundidad. Un suceso que acarreó un riesgo de vida o dolorosa muerte. Sobre todo si no se actuaba con serenidad y conforme a los procedimientos vigentes. Alguien podría pensar que en esas circunstancias podría haberse desatado un nerviosismo cercano al pánico. Por uno de los oficiales del submarino supe que la dotación no vaciló en ningún momento. Nadie dijo nada. Cada miembro de la valerosa dotación atendió exclusivamente a su cometido atentos todos a las órdenes de su Comandante. En el ser de cada marinero confluyeron en grado máximo todas las virtudes militares sabedores que actuando de esta forma el submarino no se iría al fondo y lograría salir a superficie. Firmeza de principios, serenidad y calma ante el peligro, rigurosa aplicación de los procedimientos en vigor y confianza ciega en su Comandante. De haber fallado sólo uno de estos eslabones el submarino se hubiera ido a pique sin salvación alguna.

 

¿Qué es lo que empuja a los soldados a actuar así en condiciones como las descritas?

La respuesta, pudiendo parecer compleja, no lo es. La actuación de los componentes de una institución como las Fuerzas Armadas es el resultado de una instrucción minuciosa y un adiestramiento intensivo.

¿Sólo?

De ninguna manera.

 

En el combate la eficacia, y el verdadero valor de la instrucción recibida, sólo se alcanzan si éstos se encuentran sustentadas por valores superiores. Y aquí es donde aparecen sentimientos como el del amor a la Patria, la abnegación, el espíritu de sacrificio, el compañerismo y tantos otros. Todos estos valores juntos proporcionan cohesión a las unidades y las hacen sentirse únicas y confiadas en sí mismas.

La ejercitación de todas estas virtudes es lo que hace que la sensación del soldado sea única. Sólo aquél, que haya sentido todas las vivencias que la vida militar proporciona, está en condiciones de saber lo que significa ser soldado.

 

No quisiera ser mal interpretado. Las virtudes a las que me he referido en párrafos anteriores no son, en absoluto, privativas del estamento militar. Ni muchísimo menos. Pero no es menos cierto que es en las FAS donde se rinde culto a las mismas con mayor intensidad. Hablemos, por ejemplo, de las amenazas secesionistas que sobre la unidad de España se ciernen en estos momentos desde determinados ámbitos. Ese concepto, el de la unidad de España, está escrito en el ADN del soldado español desde tiempo inmemorial con independencia de ideologías. Está en el juramento que hizo en su día a la Bandera y lo reafirma, en el caso de los oficiales, cada vez que asumen el mando de una unidad al jurar o prometer la Constitución española. No cabe en cabeza sensata pensar que los que heredaron de nuestros mayores el legado de una Patria que se ha construido durante mil años vayan a no ser dignos sucesores de ellos; y aún más, a incumplir juramentos y leyes en vigor. Ya decía antes que la sensación del soldado es la que es, producto de una intensa vivencia en el culto de las virtudes antes señaladas.

 

El soldado no es ni mejor ni peor que los que ejercen noblemente cualquier otra profesión pero sí es peculiar y único por los cometidos a los que está obligado. Lo que siente un soldado es especial y nadie que no lo sea o haya sido es capaz de interpretarlo.

 

Son transpolables todos los valores descritos a la política presente hoy en España ? Por supuesto que sí, si bien es lamentable observar que no aparecen por ninguna parte, salvo en algún partido político como VOX que los ha tomado como referencia y constituyen una esperanza de regeneración. Por eso llena plazas y sus asistentes ondean con orgullo su bandera. Ojalá sucediera lo mismo en todos los diferentes encuentros que organizan los diferentes partidos. Los distintos puntos de vista que sobre los asuntos que nos preocupan a todos presentan las diferentes opciones políticas no tienen porque estar reñidos con el respeto a nuestra historia y a los valores que la han conformado. Puedo entenderlo en aquellos que sólo buscan el poder por el poder a costa, incluso, de la propia unidad nacional pero no acabo de entenderlo en quienes se dicen representantes de un sentir nacional al tiempo que luego actúan de forma contraria a lo que pregonan.  

 

Sí, España está necesitada en estos momentos de políticos con valores como los que el elemento castrense adjunta y no estaría de más que se detuvieran un poco en lo que estos significan. A lo mejor lograban conectar con el sentir del pueblo llano.