Cuando un partido político se encuentra en la oposición, y el que está en el gobierno aprueba una norma que no es de su agrado, hay que ver cómo se les llena la boca a sus portavoces al denunciar la inconstitucionalidad de la normativa en cuestión, adoptando una pose sobreactuada pregonando a los cuatro vientos recursos de inconstitucionalidad por un quítame allá esas comas. En general, tiene todo el sentido del mundo que sea así porque, en su calidad de norma suprema, la Constitución Española busca establecer la justicia, la libertad y proteger a todos los españoles en el ejercicio de los derechos humanos.

 

Uno de esos derechos, se recoge en el artículo 15: “Todos tienen derecho a la vida y a la integridad física y moral, sin que, en ningún caso, puedan ser sometidos a tortura ni a penas o tratos inhumanos o degradantes.”. Pienso que no sería necesario que nos recordaran algo tan evidente pero, estarán de acuerdo conmigo, tiene todo el sentido del mundo que un derecho tan importante se encuentre recogido en la norma suprema. ¿Dónde mejor?

 

Subrayé la palabra “Todos” porque hay que precisar quiénes son los que tienen el derecho a la vida. Podría parecer que no cabe otra contestación que “todos los españoles”, pero la respuesta no es del todo correcta, por incompleta. Sería mucho más correcto decir: “Todas las personas”, porque, al final, somos las personas los sujetos de derechos y obligaciones. Así que, volviendo al primer párrafo, sería más idóneo decir que la Constitución Española buscaría establecer la justicia, la libertad y proteger a todas las personas españolas en el ejercicio de sus derechos humanos, de forma especial a aquellos que por sí mismos no pueden hacerlo, los más débiles. Hasta aquí supongo que estarán de acuerdo.

 

La cualidad de persona es la personalidad. Al respecto, el artículo 29 de nuestro Código Civil establece que el nacimiento determina la personalidad. Y no se queda ahí porque, si sólo dijera eso, supondría que sólo somos sujetos de derechos y obligaciones cuando nacemos, lo cual no es del todo cierto. Les pongo un ejemplo: supongamos que un hombre fallece esperando descendencia. El concebido, pero no nacido, ¿tiene derechos? Es evidente que sí, que cuando menos, tiene derechos sucesorios. Por eso, el artículo 29 del Código Civil también regula que: “… el concebido se tiene por nacido para todos los efectos que le sean favorables”. No podía ser de otra forma.

 

Por tanto, si al concebido se le tiene por nacido para todos efectos que le sean favorables, contesten a estas dos preguntas:

  • ¿se pueden dejar a un lado los derechos constitucionales del concebido pero no nacido?
  • ¿hay algún derecho constitucional más fundamental que el derecho a la vida regulado en el artículo 15 de la Constitución?

¿La respuesta es “NO” en ambas? Pues entonces, les sorprenderá saber que la Ley Orgánica 2/2010, conocida como ley del aborto, no garantiza el derecho a la vida del concebido y, en su lugar, antepone a éste el supuesto derecho a la salud sexual y reproductiva. ¡Sí, como lo han leído! La Ley del aborto, que nace de una ley de rango inferior al de la Constitución, antepone algo tan poco claro y farragoso como “la condición de bienestar físico, psicológico y sociocultural en los aspectos relativos a la capacidad reproductiva de la persona, que implica que se pueda tener una vida sexual segura, la libertad de tener hijos y de decidir cuándo tenerlos...”, al elemental derecho a la vida. ¿Sorprendidos?

Si la lógica, el sentido común, y la normativa jurídica que les he expuesto es tan clara al respecto, ¿Por qué el aborto en España, determinado por una ley de rango menor y camuflado bajo el derecho a la salud sexual y reproductiva, es un derecho superior al derecho a la vida del concebido, recogido en la Constitución? ¿Dónde están los famosos voceros, guardianes de las esencias constitucionales?

Yo les contesto: están cobardemente agazapados por miedo al coste social que temen les supondría enfrentarse al lobby feminista nacional e internacional. Y mientras tanto, desde 1986, en la sanidad española se ha quitado la vida, inconstitucionalmente, a más de 2.300.000 concebidos, indefensos, que no han podido hablar, ni ha habido políticamente quien lo haga por ellos. No hablo de cuestiones morales, sino constitucionales ¿Quieren defender la Constitución? Ahí tienen dónde hacerlo.