Tras las Elecciones Generales habló el Oráculo de Bruselas: “Nos satisfaría un gobierno del PSOE con C,s”. Sus cipayos españoles, el Ibex-35 y Ana Patricia Botín (inquietante apellido para una saga de banqueros) le hicieron el eco, que es como los griegos llamaban a la voz interior que dejaban en los mortales para transmitir sus órdenes, y ambos heraldos se apresuraron, como Calcante, el principal adivino de los aqueos, en Áulide: “Si quieres que el viento te lleve a Troya, mata a Ifigenia”, a reproducir la voluntad del Oráculo de Bruselas concretándolo en su forma hispanocastiza: “ Pedro y Albert, si queréis buen viento para navegar en la UE, matad a VOX, tal y como Agamenón hizo con su hija Ifigenia en las playas de Áulide, hace más siglos de los que sabéis contar, para conquistar Troya y abrir el mercado europeo a las rutas comerciales de Asia Menor”. Por eso Agamenón, el León de Micenas y hermano del cornudo Menelao, es el auténtico, el genuino padre fundador de la UE gracias a que su cuñada Helena era más puta que las milicianas de la Pasionaria. Como veis, ya desde su más remota antigüedad, el mercado común europeo se construye con codicia y lujuria, con cornudos y piratas y, algunos siglos después, con el fecundo a la par que rentable fratricidio de Rómulo con su hermano Remo, por un quítame allá unas hectáreas del perímetro de aquel campamento de piratas fluviales y de cuatreros a orillas del Tíber que, después de que Rómulo le diese matarile a su hermano Remo, pasó a llamarse Roma.

 

Volvamos al presente que, por aquello del Eterno Retorno, me estoy entreteniendo mucho con nuestros bisatatarabuelos. “Matad a VOX”, esa es la orden que los dioses del olimpo masón de Bruselas le dieron a sus monosabios españoles y que quedó en retaguardia hasta ver qué pasaba en el último festival democrático de las Municipales, Autonómicas y Europeas. Vistos los resultados de las urnas tras las muchas chapuzas en el recuento de votos con el ábaco de George Soros, que todo el mundo da por bueno huyendo del adjetivo pucherazo como de la bicha, el Oráculo de Bruselas sale de retaguardia y despliega en vanguardia sus sucias banderas de cambalache y negociación, con un único, prioritario e imperativo objetivo: reducir a VOX a la irrelevancia política soslayando y ninguneando a sus diputados y concejales, retorciendo la geometría de los hemiciclos y de los ayuntamientos con una aritmética que propiciará pactos contra natura y contra la voluntad común de todos los votantes de la derecha (o así, que dirían mis primos vascos), pero también de los votantes del PSOE y C,s que se aprestan a cumplir el mandato del Oráculo de Bruselas: “Matad a VOX”.

 

No le quitéis el ojo de encima al croupier que reparte los naipes en la negociación; hay más ases debajo de la mesa y en las bocamangas de Pedro Sánchez y de Albert Rivera que sobre el tapete, mientras Pablo Iglesias les sirve calimocho moviendo el rabito para que le hagan ministro, aunque sea de parques y jardines. “Madrid pa ti, la Moncloa pa mi y a VOX ni agua, y en el desierto polvorones” ¡Cúmplase!