Ilustrísimo Sánchez. Cutre mamporrero, redomado traidor, conspicuo perjuro, venerable felón, arrastradete perpetuo, poderoso ñordo. No olvide vuesa merced que cuando tiramos de la cadena, los excrementos desaparecen de nuestra existencia, hacia un mundo de tinieblas, una realidad genesiaca, primordial y caótica. Y, el horror definitivo, por supuesto, es si los objetos regresan de esa dimensión. Cuando veo su cara, tiro de esa misma cadena y ansío fúlgido su definitiva vaporización. Esto es, Sánchez: los zurullos se emparentan con el terror zombi. Das miedito, tío. Mierda y sangre. Recuerde que no ha mucho le bautizaron pertinentemente como el Lenin de Tetuán, atiborrado y henchido cúmulo de demencias, perfidias, despropósitos, dejaciones, improvisaciones, abdicaciones, plagios, rectificaciones y mentises innúmeros. Le falta el crimen en masa. Llegará, si le dejan. Si le dejamos. Usted, Pedrisco, obedece a oscuros y tétricos intereses que los españoles ignoramos. En semejante disyuntiva, mi llanto ya no tolera márgenes ni orillas: inundación será la de mi patriótica y herida trova. Consientan mis mejillas anegadas, la vista por dos urnas derramada, sobre el sepulcro de las múltiples Españas.

 

 

No diga traidor, diga Sánchez.

 

No diga traidor, diga Sánchez. Proteico y macizo florilegio de ellos en nuestra patria:  Vellido Dolfos, Conde Don Julián, Obispo Don Oppas. Menos fuera el quebranto y el ultraje, si se volvieran Muzas los asientos. Cabal. En libertad esclarecida, te aclaro, distinguido okupa, presidente de pocos, títere de bastantes, amargor de todos. Majadero monclovita, parafraseando a Milner, un progre como vos es aquél que siempre está dispuesto a improvisar un marco ético para justificar cualquier chapuza moral. Insigne chapucero, todo el presente aquelarre, como bien debes saber, obedece a un sutil mecanismo de la psicología de masas: ocultar el fascinador latrocinio de Ali Pujol y sus cuarenta (y tantos mil) randas. Y para perpetuar tu interregno unos mesecitos. Obvio. Ciego afán de nudo poder. Tanto sacrificio para obtener tan exigua ventaja. Y la fanfarria de fondo. Debería amanecer nuestra querida (¿sí?) España antes de las sesiones parlamentarias con Había una vez un circo. Y detrás de todo ello, capa sobre capa, hondura explicativa, el profundísimo complejo de inferioridad de la paranoica tribu separatista camuflado de complejo de superioridad. Los 21 puntos de la ignominia. Mareando la perdiz, preparando en óptima posición la futura lid electoral. Dos psicópatas echando una tarde. Todos sabemos que España está enfranquizada, ¿quién la desenfranquizara? El desenfranquizador que la desenfranquice, buen desenfranquizador será. Propongamos la desfalconización. Baja ya del Falcon, coño.

 

 

21 puntos, tan ignominiosos como grouchomarxistas

 

Toda la sociedad española vendría a ser una gran Quinta Columna de sí misma, pero a lo que se refiere exactamente Quasimodo Torra es a desespañolizar España, pues se apoya para su imposición en el complejo de culpa autoimpuesto según el cual los términos España y franquismo devienen estricta sinonimia. Así acontece en la mitomanía indepe que en tantas ocasiones la izquierda divina se ha mostrado dispuesta a admitir. Llama la atención que quienes se quieren segregar de la patria común quieran imponer a la tierra de la que se separa lo que debe pensar y le exija prescindir de esas presuntas ideas franquistas. Para ser una región oprimida más bien se comportan como perdonavidas. Que la comunidad más beneficiada por el régimen franquista, junto con la comunidad autónoma vasca, vaya ahora de antifa, inventándose incluso ideologías franquistas que hoy apenas persisten, es de auténtico frenopático. Son los riesgos de platicar con en el tifón asfixiante de un régimen paranoico. Una historia de relatores. Balcanización revolucionaria. España descuartizada. Si se busca relator en Google lo primero que aparece es el informe que la ONU realizó del genocidio de Ruanda de 1994 en el que se exterminaron alrededor de un millón de tutsis.

 

Plastas, brasas, costras

 

Los 21 puntos oscilan entre el flatus vocis y el delirio. Purita diarrea mental. Están como putas regaderas. Un poco Encanna y las empanadillas de Móstoles estos 21 puntos locatis. Lo de siempre, holgazana fraseología sin sentido. 21 soplapolleces. El mérito está en encontrar 21 maneras de expresar la misma sandez. Es harto complejo. Abundantísima demagogia, sistemáticas contradicciones y siempre con el sempiterno victimismo infantiloide. Están locos estos romanos. Por Tutatis. Si Cataluña no es España y los catalanes no son españoles, ¿qué carajo les importa a ellos si España es no es franquista? Punto 10. Mejorar la calidad democrática de España: significa, si fuese cierto, eliminar todas las leyes de ideología de género, toda ley feminazi, significa no más adoctrinamientos de todo tipo en las escuelas, sean de tipo religioso, político, ideológico o separatista. Significaría que todo gallifante respete el deshecho Estado de derecho. Si Torra lo viola, al talego. Y tú, Pedro, y todo tu gobierno, deberíais ser juzgados y condenados por alta traición a España. Otrosí: los puntos 16 y 17 se refieren a los CDR. No ha habido nada tan parecido a las camisas pardas en la Europa occidental desde el III Reich. Más ejemplos. Imagino que los abusos policiales y económicos a los que se refiere Quasimodo Torra son los perpetrados por los maderos más torturadores de España, los Mozos de Escuadra y al dinero rapiñado por el clan Pujol y Cia. Más. Compromiso para aislar a los grupos neofascistas. Traducción aproximada. Construir campos de concentración para neofascistas, neoliberales, neogóticos, neoesquimales, neófitos, Neo (de Matrix) y todo lo que comience por neo. Falta el punto 22. Nadie lo cita. De hecho, ni aparece. Pedro Sánchez tiene que postrarse de hinojos, rogar clemencia, soplar la flauta. Resumen del papelucho: desfranquizacion, Franco, fascistas, neonazis, franquismo sociológico, cultura franquista, Franco, ultraderecha, Franco otra vez. El latoso comodín de Franco. El imperecedero bucle melancólico de las tribus atribuladas. Y de la izquierda caníbal. Plastas, brasas, costras. Idos a cagar. Excusitas, excusitas, excusitas.

 

Nota Bene

 

¿La manifa de mañana? La descojonación. No podemos dejar de recordar a otro glorioso traidor, el Plasmarote de Pontevedra, ese barbudo flipao, con sus hilillosh de plashhtelina, que consintió las mismitas perfidias que el Doctor Fraude. Una manifa pepera, en definitiva, trufada con las pijoflautas de Serrano y Goya, feroces meapilas con sus pañuelos de Hermés, sus ridículos bolsos de Carolina Herrera, sus bufos atuendos y sus alcachofas de cien pavos. Me niego, pudor mínimo, a escudriñar caretos sobrealimentados, revenidos y estirados, molidos y moldeados, momificados y deslustrados. Joder. Buaj. Casado y todos los tontos útiles que celebréis el happening de Colón, una postrera súplica. Engañarnos y palpar los cojones, lo justito.