Uno de los referentes más relevantes de la justicia española, lo representa el fallecido José Manuel Maza.

         Su aportación y contribución a una mejora del funcionamiento de la justicia, nos dejó un legado no ya en sus impecables resoluciones cuando fue magistrado de la Sala 2ª del Tribunal Supremo, sino también, cuando se le nombró Fiscal General del Estado.

         Las propuestas que manifestó había que abordar dentro de las instrucciones de los procesos penales y de los comportamientos del Ministerio Público, así como las actuaciones de la UDEF, UCO, etc., tenían como único objetivo mejorar la imagen de una justicia y sobremanera de un Ministerio Público al que la sociedad civil le había dado la espalda por falta de credibilidad e independencia.

         Sería bueno, que alguien recuperara el testigo y legado de sus análisis.

         En su comparecencia en el Congreso de los Diputados, manifestó:

         “Que dada la jerarquía existente en el Ministerio Público, se puede revisar y reconsiderar actuaciones de los fiscales”.

         “Los informes de la policía judicial, no deben determinar el curso de la instrucción. Deben ser los jueces y fiscales quienes marquen las pautas del proceso”.

         “Habría de alguna manera que sancionar las filtraciones de los sumarios”.

         “Una justicia lenta, no es una verdadera justicia”.

         Su fallecimiento repentino, dejó huérfano a un poder judicial que necesitaba de alguien que afrontara y diera la cara para desterrar prácticas judiciales que estaban y que están causando una gravísima lesión a la imagen del poder judicial.

         Los ataques que recibió, aparte de la idoneidad o no de nombramientos bajo su autoridad, fueron la mejor prueba, de que había elegido la ruta más adecuada para desterrar prácticas que distorsionaban los procesos judiciales.