Lee, Greta. Noticia de anteayer. 27, IX, 2019.  Más de treinta personas, en su mayoría niños, han sido hallados encadenados en un edificio en la ciudad de Kaduna, en el norte de Nigeria. Afortunadamente liberados. Ataban a la gente y la colgaban del techo, testimonios leídos. Torturas sistemáticas. Apenas comidas. Violaciones persistentes. En el nombre de Mahoma y Alá, en esta ocasión. Genuinas infancias robadas.

Otrosí. Niños esclavos. Muertes en actividades productivas por no tener la edad adecuada. Violaciones masivas, sobre todo en zonas bélicas. La violación contra niños, preferentemente del sexo femenino, como arma radiactiva de guerra. Endémicas hambrunas en grandes extensiones del globo, en países donde llegar a los tres años es un maravilloso (y atormentado) milagro. Auténtico sufrimiento de la humanidad. Genuinas infancias robadas.

 

Demagoga

Lee, niñata pijoprogre. Marioneta de difusos poderes. Niña patógena y manipulada por padres, gobiernos, empresas, lobbies y partidos. Manipulada y manipuladora. Dinesh D'Souza te acusó brillantemente de utilizar métodos de la propaganda nazi en sus discursos. Te refresco el cacumen. “Los niños —las chicas blancas con las trenzas y mejillas rojas notablemente nórdicas— fueron usados a menudo en la propaganda nazi. Una técnica vieja de Goebbels”. Greta Thunberg, zumbada valquiria. Difundiendo la estafa del cambio climático, mientras viajas en trenes de primera clase, yates de acaudalados, jamando como una gocha en envases de plástico (ay, ay, ay, ten cuidadín, traidorcilla).

Soltando vacuas y falsarias peroratas en la sede de la ONU. Odio e ignorancia, te definen. Consignas, lemas, etiquetas. Apelando a la emoción más que a la humana racionalidad. En lugar de hablar de los problemas y sus soluciones, chachareas acerca de culpables y castigos. Aquilatada demagoga. La ideología desintegrando la popperiana falsabilidad de la ciencia. Difundiendo un inusitado pánico apocalíptico. Paranoia climática, corolario: más sometimiento psicológico de las masas, más control social, más hipernegocio para el Gran Capital Verde.

No te han robado la infancia, Greta, nos robas el tiempo. En fin.