Opción altamente probable, la victoria de Vox. El Titanic se hunde. Histeria y pánico por doquier. El bajel pirata comienza a agrietarse y pronto, tal vez, todo reviente en miles de faustos pedacitos. La mierda almizclada del narcorrégimen pederasta del 78 comienza a evacuar el clásico y grácil desfilar de ratas que van desertando del barco. Un tsunami impensable e inaudito se avizora. La izquierda cruenta y aburguesada y sus esclavos de los medios son el mejor altavoz para la futura victoria de VOX. Seguirán llamándoles nazis, ultraderechistas, fascistas, racistas, sexistas, machistas. Cada insulto, cientos de votos más. El españolito medio reaccionará como sigan perpetuamente tocándole los cojones Pese a su etiqueta como derecha extrema, el partido supera el eje clásico de izquierda y derecha exhibiendo una inusitada transversalidad. Un clásico partido conservador, levemente confesional. Sin más. VOX parece haber empezado a ser capaz de desplegar cierta habilidad para llegar a una base social más amplia y menos ideologizada, las clases populares más descalabradas y trabajadoras, currelas que se levantan a las seis de la mañana y a los que les importa un huevo de ornitorrinco los rollos resentidos de la memoria histórica o los géneros fluidos o la paranoia de las tribus separatistas. Personas que siguen rigiéndose, matiz arriba matiz abajo, por el principio de realidad frente a necedades ideológicas de variado pelaje. Acaparará votos de todos los partidos. Gente harta de simplezas, tonterías y payasadas varias. De las cuatro basurillas nacionales del sistema, son el único partido con posibilidad de representación parlamentaria que no va abiertamente en contra de los intereses de España. Ciudadanos está acabado, al igual que todo el pestilencial progresismo, a saber, golpistas, femihienas, pijoguays, criptocomunistas. Y un demente etcétera .Si VOX no cede en Andalucía, podrían arrasar en las elecciones generales. Si comienzan a limar su discurso para poder pactar o para complacer a los medios de intoxicación, la gente se bajará del carro. De ellos depende. Lo tienen todo a favor para vencer en las inmediatas elecciones generales. Tan solo deben mantenerse incólumes.

 

 

Femibuitres, intranquilas

 

Ha pasado en un mes de ser casi desconocidos a forjar un debate social sobre la Ley Feminazi/Femibolche, algo que hace tres meses habría sido totalmente impensable. Ley Femibuitre (Apellido Obligatorio) que cuenta con la inestimable colaboración del Leviatán capitalista, con los maderos jodiendo arbitrariamente la vida a los hombres, apresando diariamente a cuatrocientos hombres denunciados falsamente, en la mayoría de las ocasiones, por sus esposas, novias, compañeras. Aproximadamente, dos millones de detenciones de varones por falsas denuncias de violencia de género durante los últimos 14 años. Los maderos generalmente no llevan al detenido delante del juez, tal como ordenan la Constitución y las leyes, sino que les privan de libertad ilegalmente, los "retienen" siguiendo disposiciones de sus jefes, amparándose en la mamarrachada de la "obediencia debida". Por lo cual, ante semejante tesitura, recordaré oportuna y perennemente a Montgomery Brogan en La última noche, la magistral obra de Spike Lee: “Que se jodan los polis corruptos que sodomizan con un desatascador, sus cuarenta y un tiros, protegidos por un muro azul de silencio. ¡Burlais nuestra confianza!”. Absoluto vómito, agrego. Y todo para acabar las mujeres dando la razón al corrosivo genio de Houellebecq ya que tal es el destino de las mujeres, los michelines de las gordas jubiladas alemanas, hasta la llegada de Cristo en su gloria”.

Al carajo tantas cosas

 

Mandar al carajo definitivamente los tormentos de nuestras últimas décadas. Detonar el aciago consenso socialdemócrata. Volvernos ebrios de verdades. Schopenhauer nos aclaró que “toda verdad pasa por tres etapas, primero es ridiculizada, en segundo lugar, se encuentra con una violenta oposición, en tercer lugar es aceptada como evidente”. Ese anhelo de veracidad, sin medias tintas ni concesiones. Levantando una iacere uallum, una fornida empalizada que permita legitimar la identidad biocultural europea, defendiendo a la vez la gozosa heterogeneidad de esos mismos pueblos que vertebran nuestro vetusto continente. Ante el Stupid Way of Life, yanqui o no, debemos recordar que, éticamente, la identidad es anterior a cualquier concepción globalista humanitaria. Será un arrebatado y efusivo combate contra las prácticas sociales etnocidas y su totalitarismo capitalista. En España, por ejemplo, una tenaz y porfiada lucha contra las trastornadas hordas separatistas. Y sus crímenes. La locura demográficamente genocida de la inmigración masiva, manadas violadoras extranjeras como mortuorio paradigma. El macabro conchabeo de las élites repelentes que nos sojuzgan. La amenaza, presente y latente, del Islam. Antes de que nos convirtamos en Eurabia e impere la Sharia, ojalá paséis el resto de la eternidad con vuestras setenta y dos putas, ardiendo en queroseno en el infierno, jinetes de camellos con toallas en la cabeza. Y recuperar un mundo, una patria, donde ser hombre no sea sinónimo de hijo de la gran puta. Más que nada, porque ellos sí lo son. Y que explote de una vez en nuestros satisfechos y estragados rostros toda la podredumbre apenas entrevista, todavía tabú. Que los arrase un terremoto. Que quede todo hecho cenizas, que suban las aguas y sumerja este lugar infestado de ratas.

 

Coda sobre la traición

Una lúgubre y pomposa consejería de familia. Un cambio de nombre de Ley de Venganza Histérica. Una minúscula reducción del gasto en Canal Sur, el buque emblema de la propaganda sociata. Mezquinas migajas de VOX en Andalucía. Para esto, mejor, una eternidad, sumergidos en el lodazal socialdemócrata ya que, como nos vuelve a aclarar diestramente el escritor francés, una civilización muere simplemente por hastío, por asco de sí misma; qué podía proponerme la socialdemocracia, es evidente que nada, solo una perpetuación de la carencia, una invitación al olvido”. Mejor olvidar que ser tan burdamente traicionado. En fin.