La soberbia es el último de los siete pecados capitales, vicios del alma que condicionan la humana conducta, pero como este pecado está muy ligado a la vanidad resulta por tanto muy engañoso para quien lo practica. Mientras la envidia es patética en sí misma, puesto que el envidiado no suele sufrir tanto como el envidioso, con el soberbio ocurre lo contrario, su excesiva estimación de si mismo le lleva a menospreciar a los demás y cuanto más poder consiga mayor será su tiranía.

Desde que Rodriguez Zapatero llegó a la Moncloa, en España se viene ejerciendo el poder bajo la forma de “Despotismo Desilustrado”, que naturalmente ha degenerado en abuso; el abuso ha creado desigualdad e injusticia; la injusticia ha desembocado en malestar y el malestar, como no podía ser de otra manera, acrecienta las desavenencias. Son las consecuencias lógicas que cabía esperar. Si en los últimos años las respectivas cúpulas de PP, PSOE, C’s, y Podemos hubiesen mantenido un somero contacto con las necesidades diarias y preocupaciones del pueblo, no se hubiesen llevado sorpresas en las recientes elecciones andaluzas, Vox no hubiese sido su baño de realidad.

Los partidos que debían haber mantenido una postura inequívoca en lo relativo a la Unidad nacional, en lugar de eso han preferido ponerse de perfil, insultar nuestra inteligencia diciendo en una Comunidad una cosa y lo contrario en otra; han procurado camuflar bajo el eufemismo de “diálogo” lo que no pasaba de ser puro regateo. Nos han exprimido a impuestos directos e indirectos para montar chiringuitos de Cursos de Formación, (que no sirven para colocar a casi nadie), para financiar miles de asociaciones de mujeres, Observatorios para vigilar la violencia de género, Comisionados para el cumplimiento de la Memoria Histórica, etc, etc. Todo esa amalgama de gastos ha sido costeada por una mayoría que trabajaba (de la mañana a la noche) para ver a fin de mes en cuánto reduce su nómina el IRPF , mientras los caciques de la política se dedican a seleccionar quién pertenece al grupo vulnerable que será agraciado con el siguiente “cuponazo”.Estamos hartos de ser los PECHEROS LARGAMENTE VULNERADOS.

Es muy encomiable destinar ingresos propios, bienes heredados, o los rendimientos de capital, a la causa social que se desee, y por tanto Teresa Rodriguez es muy dueña de compartir su nómina con los más vulnerables de la Tierra y de la galaxia, pero su sueldo de parlamentaria lo pagamos los contribuyentes españoles para ocuparse de problemas nuestros y nadie le ha dado patente de corso para derivar a cualquier lugar del planeta unos recursos aquí generados. Un solo partido ha actuado decididamente y con rigor frente al separatismo catalán, es VoX, el mismo partido que propone una ley que castigue cualquier forma de violencia doméstica, derogación de las leyes ideológicas, y de la Ley de Memoria Histórica, recuperación de competencias por parte del Estado Central, así como levantar las alfombras de la Junta de Andalucía Vox no va lastrado por corrupción, ni por tráfico de influencias, empatiza con los problemas de las familias, con los parados que desean colocarse, con los trabajadores por cuenta ajena, con los autónomos, con los extranjeros que trabajan legalmente y cumplen nuestras normas de convivencia, con las pequeñas empresas y con grandes empresarios, con los amantes de la tauromaquia, con los agricultores y ganaderos, con los cazadores, con la libertad para escoger la enseñanza de los hijos, con las procesiones de Semana Santa, con nuestra historia, cultura y tradiciones.

Conecta con todos los que producen y que son los que menos ayudas y subvenciones reciben. ¿Es viable y sostenible un país con más de dos mil asociaciones de mujeres, solamente en Andalucía, recibiendo subvenciones?¿Cuántos empleos superfluos ha generado la gestión de esos recursos? España es un país con gran capacidad de trabajo, lo intolerable es tanto despilfarro arbitrario, ideologizado e incontrolado. Y aunque Pedro Sánchez, Carmen Calvo, Susana Díaz, Juan Marín, Teresa Rodriguez, etc pongan el foco de atención en colectivos vulnerables, para así permanecer en la cúspide decidiendo a dónde destinar nuestro dinero, se engañan ellos mismos víctimas de su soberbia, a los VULNERADOS NO NOS ENGAÑAN.