Unidas Podemos ha solicitado a Pedro Sánchez que el Gobierno impulse la derogación del delito de sedición, por el que han sido condenados varios dirigentes políticos vinculados con el independentismo catalán y que obraron desde las instituciones de Cataluña para lograr la secesión. Para lograr ese objetivo, debería aprobarse una ley orgánica, conforme al artículo 81 de la Constitución, que derogara los artículos 544 a 549 del Código Penal, que regulan el delito de sedición como delito contra el orden público.

 

Lo que pretende lograr Unidas Podemos es garantizar la impunidad de los líderes secesionistas mediante la derogación del delito de sedición, cuya supresión tendría efectos retroactivos, extinguiendo la responsabilidad penal de una manera muy similar a la que se podría observar con una amnistía, pues el artículo 2 del Código Penal establece que “tendrán efecto retroactivo aquellas leyes penales que favorezcan al reo, aunque al entrar en vigor hubiera recaído sentencia firme y el sujeto estuviese cumpliendo condena”, de manera que, si se excluye el delito de sedición del ordenamiento jurídico, no se podría continuar ejecutando la pena por esa infracción y no se podría volver a condenar por esa conducta mientras no se produjera otra reforma del Código Penal para volver a introducir en la normativa ese delito.

 

Que Unidas Podemos solicite a Pedro Sánchez la supresión del delito de sedición demuestra que ese partido político quiere desintegrar la unidad de la nación española, patria común e indivisible de todos los españoles según el artículo 2 de la Constitución. Además, esa petición es peligrosa para el Estado y para el PSOE, pues, en el caso en el que existiera la opción para Pedro Sánchez de Gobernar con el apoyo de Unidas Podemos, Pablo Iglesias podría poner como condición para cooperar en la investidura del líder del PSOE una modificación del Código Penal que impediría el cumplimiento de un castigo impuesto a personas que han hecho daño a España y a Cataluña por propiciar una brecha social por motivos políticos e ideológicos tan contundente y preocupante que recuerda a la que se pudo presenciar en los tiempos justamente anteriores al estallido de la Guerra Civil.