Los catalanes están haciendo el ridículo más espantoso de su historia. A partir de este momento y de cara al resto del mundo, catalán será sinónimo de tonto, botarate, lerdo, dundo, cebollino, tarado, zopenco o gilipollas. ¡Eso ya no lo remedia nadie!
 
Guerras, conflictos, escaramuzas o enfrentamientos. El mundo siempre ha estado plagado de estas contiendas que a lo largo de la historia han supuesto millones y millones de muertos y que incluso han servido para nivelar la población del planeta. La familiaridad con que somos capaces de hablar de este tipo de cosas, sin saber lo que realmente implican, ni por qué suceden, nos deshumaniza hasta el punto lógico de entender  al ser humano como lo que es. En definitiva un ente al que le da exactamente igual todo, los vivos, los muertos o el hambre, siempre y cuando las balas no caigan cerca. Aunque a la vez, somos capaces de llenarnos la boca de solidaridad, de caridad y de falsas emociones, demostrando que además de egoístas somos exageradamente ineptos.
 
El conflicto catalán no se puede comparar con las actuales contiendas civiles que se libran en Somalia, Afganistán o Sudán. ¡Claro que no! Tampoco tienen nada que ver con esas guerras menores que aun dejando miles y miles de muertos, no las tenemos a diario en los medios por la sencilla razón de que no tienen la menor importancia para nosotros. ¿Alguien conoce a los rebeldes de África Central? ¿Y a los tailandeses? ¡La respuesta es no!
 
Sin olvidarnos del control del terrorismo en el Sahel por los franceses o de la denominada Campaña Aguila, que tiene loco al antiterrorismo egipcio en su lucha contra los más todavía fundamentalistas que ellos, sería bueno, después de esta introducción que sirve para saber de lo que tenemos entre manos, que empecemos a pensar el  Movimiento Independentista Catalán es una escaramuza. Y digo escaramuza, por referirme a ella desde el punto de vista totalmente belicista, como una contienda de poca monta realizada entre avanzadillas de al menos un ejército organizado y con intención de matar.
 
A esto, hay que añadir el motivo que declara el ejército independentista para justificar sus actos antes los suyos, que no es ni más ni menos que la intención de independizarse de la nación a la que pertenecen. Es decir, que en este momento y siempre en diferentes puntos del territorio español, por lo tanto hay que sumar que es un conflicto extendido por deseo y acción del enemigo de España, se están produciendo ataques en forma de lucha de guerrilla organizada contra la población, atacando los puntos neurálgicos, comunicaciones y lugares emblemáticos con el único fin de bloquear la actividad de la sociedad y anular las opciones de defensa de la misma.
 
No cabe duda de que el ejército independentista o como se le quiera llamar, tiene una capacidad de matar limitada por medios y conocimiento, pero tampoco cabe duda de que el interés es ese. ¡Matar para independizarse!
 
Cualquier país tiene el poder de terminar con un enemigo menor por organizado y aplicado que este sea. Y esto es así por una sencilla razón, un Estado de Derecho tiene la potestad y la obligación de saltarse incluso la ley para acabar con quien atente contra él. Esto que dicho así puede asustar a todos aquellos de los que hablaba al principio de este texto y que mientras el misil no les caiga en su jardín, no sienten ni padecen, es la garantía principal de cualquier democracia y el motivo por el que existe un proceso en el que están inmersos todos los países que llamamos, carrera armamentística.
 
Con el independentismo catalán se acaba en tres minutos. ¡Solo tres! Hay varias maneras de hacerlo que pasan por ser más o menos dolorosas para el enemigo, que en este caso se presenta en forma de gobierno rebelado,  comités de defensa de la ficticia república inexistente o antisistema sin ideología unidos a esta como decía antes, escaramuza que podría ser el hazmerreír de cualquier croata, bosnio, sirio, yemenita, somalí, culiacanense, tailandés, chino, indio o jemer, por no llamarle camboyano.
 
Los catalanes están haciendo el ridículo más espantoso de su historia. A partir de este momento y de cara al resto del mundo, catalán será sinónimo de tonto, botarate, lerdo, dundo, cebollino, tarado, zopenco o gilipollas. ¡Eso ya no lo remedia nadie!
 
Para terminar y chocando contra todo esto que en esta ocasión he querido reflejar, es la primera guerra que conozco y puedo garantizar que conozco prácticamente todas las que se han producido en la historia moderna, que tan culpable es el que ataca como el que no se está defendiendo. Es decir, nuestro gobierno en funciones. El actual gobierno de la nación. Y digo esto desde la compresión del porqué de la sentencia que hace pocos días terminaba con el juicio a los independentistas encarcelados, analizando el momento electoral, político, social y hasta teniendo en cuenta las actuales nominaciones en Gran Hermano Vip.