Tras las elecciones generales celebradas el pasado día 28 de abril, son muchas las conclusiones extraídas de los resultados obtenidos. Y una de esas conclusiones puede ser la pasividad y la misericordia del pueblo para con los socialistas.

Está más que comprobado que, pueden endeudar y corromper un país, pero que cuentan con el apoyo de muchos incondicionales engañados con el sustento(refiriéndome a las ayudas innecesarias) y con la cuchara(a puestos de trabajo con asignación “a dedo”).

Y claro, deshacer esa maraña es complicado; que indudablemente el Partido Popular también lo hizo y lo hace, pero el Partido Socialista lo hace de manera incesante y dando “importancia” a este movimiento al que ellos llaman “control” y del que presumen, aprovechándose del mismo para la burla continua y desprecio a los que alguna vez nos hemos opuesto a sus artimañas, las cuales son propias de los tiranos más crueles.

Otros cuatro años más aguantándolos, y no ha valido lo que hicieron con Zapatitos, ni tampoco el récord de idioteces de Pedritoen tan poco tiempo gobernando nuestra querida nación.

Pero es la democracia actualmente entendida; y que claro, no la compartimos algunos de los españoles que residimos en estas maravillosas tierras rojigualdas. Hay gente que, como yo, no hemos votado, porque creemos que la democracia basada en partidos políticos responde a un sistema de engaño, porque, al final, todo grupo responde a sus intereses, por más que veamos que un partido (como Vox) se puede ajustar a nuestras ideas de nación. Todo el acceso al poder y al gobierno, debe obedecer a un acceso propio de la oposición más fidedigna basada en los principios conocidos de mérito, capacidad e igualdad (aquí sí, pero plena y sincera, y no referida a la concerniente y absurda igualdad de género).

Es que, lo que más jode a los putos gobernantes que tenemos ahora mismo es ver cómo la inmensa población no vota en protesta al sistema que tenemos. Pero, conseguir esto, amigos míos, es casi imposible; por tanto, nos merecemos lo que tenemos y nos toca, como es obvio, apechugar… No escarmentamos, pero tampoco nos podemos quejar si los ciudadanos seguimos actuando irresponsablemente, como si todo diera igual. Eso sí, aprovechamos cualquier resquicio de nuestro tiempo para criticar a los gobernantes, pero nuestras decisiones en el ámbito político no responden a un acto de coherencia ni de razón.

Esto también lo dijo Don Francisco Franco, un adelantado a su tiempo, sobre los partidos políticos. Se refirió a ellos, de forma contundente, en el Mensaje de fin de año de 1959, tratándolos como un cáncer en la sociedad de antaño. Y es que cualquier tiempo pasado fue mejor…