España, el país que olvida fácilmente a sus héroes más insignes y premia y reconoce a sus grandes traidores. Dentro de la categoría de grandes traidores a España, ocupa un lugar preferente Blas Infante, considerado por algunos, como el padre de la patria andaluza. Un individuo convertido al islam en 1924 y que pensaba que Andalucía debería ser parte de aquellos que la ocuparon durante casi ocho siglos. Es una paradoja, como en la actualidad, los progres más recalcitrantes, aquellos que les gustaría una España desmembrada y dividida, aquellos que nos hablan de los derechos de los homosexuales y el reconocimiento de la mujer, admiran y reivindicar la figura de un “tarado” como Blas Infante, de religión musulmana, religión que ni mucho menos tiene entre sus preferencias el reconocimiento ni a la mujer, y a los homosexuales.

Pero quizá, lo más llamativo de todo esto, es que el Partido Popular de Casado y su hombre fuerte en Andalucía, el presidente autonómico Juan Moreno Bonilla, se suman al reconocimiento y a los homenajes del Tarado Infante, con motivo del 134 aniversario de su nacimiento, con  palabras elogiosas y afirmando que fue Blas Infante” el que nos despertó la conciencia de ser andaluz”, para a continuación seguir diciendo que su historia, la de Andalucía, es tres veces milenaria, calificando a Blas Infante como andaluz universal. Se lo olvido decir a Moreno Bonilla, que para Infante, el Islam es una cultura universal, y omitiendo el carácter de superioridad que el hombre tiene sobre la mujer en esta religión. Luego nos extrañamos del vacío ideológico de algunos y de la perdida de la batalla cultural. La católica Andalucía, teniendo como modelo a seguir, al islamista Ahmad, más conocido como Blas Infante.

El reconocer y homenajear a reconocidos independentistas, es algo habitual en España, y como vemos no es una cuestión única y exclusivamente de la izquierda, la derecha, o mejor dicho, el centro reformista, también se suma a los actos de reconocimiento de grandes traidores a España. Es muy difícil defender la unidad de España a la vez que colaboramos en la tergiversación del relato y ensalzamos a personajes como Blas Infante, considerado como el primero de los separatistas andaluces. Es complicado defender nuestras raíces cristianas, cuando admitimos el verde del islam como preferente en una bandera de una comunidad española.

Blas Infante mantenía muy buena relación con el carnicero de Monjuit, Lluís Companys, posiblemente el mayor asesino de catalanes de la historia. Ambos compartían un proyecto en común, la disolución y la destrucción de España. Estos son los héroes actuales a los que el Partido Popular homenajea y rinde pleitesía. Guste o no, el Partido Popular es responsable último de que la infame ley de memoria histórica sigua vigente, donde se equipara a las victimas con sus verdugos y donde son premiados y reconocidos aquellos que tenían como fin  el enfrentamiento permanente entre españoles. El Partido Popular y Moreno Bonilla, blanquean a un antiespañol como Blas Infante, lo elevan a la categoría de héroe y aceptan como normales planteamientos rupturistas con el resto de España.

No se entiende que acepten a Blas Infante, y se escandalicen con los escritos y el comportamiento de Sabino Arana o Prat de la Riva, cuando nos vienen a decir prácticamente lo mismo, pero cada uno aplicado a la región que los vio nacer. Homenajear a Blas Infante, es homenajear a la anti España, dar carta de naturaleza a todo tipo de separatistas e independentistas. Es estar al lado de los que desean la destrucción de nuestra nación.

No existe un independentismo bueno y otro malo. Son todo igual de detestable. La irresponsabilidad del Partido Popular trae consecuencia y su posicionamiento debe ser denunciado. No se puede estar en Misa y replicando, no se puede hablar de defender la unidad de España frente al independentismo, cuando de forma institucional aplaudes a un histórico dirigente independentista. Blas Infante era un tarado convertido al Islam, que anhelaba los tiempos de la ocupación musulmana en España y que deseaba la destrucción de nuestra nación y un personaje con estas cualidades, deber ser reprendido, nunca objeto de homenajes y tributos.