Caminando hacia la recreación en la península Ibérica de la, en tamaño reducido, URSS.CP (Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. Casposo Progresista).
 
Negro futuro nos espera,  si los neo soviets llegaran a conseguir lo que tienen en la testuz, no solamente para quienes estamos señalados por habernos situado frontalmente en contra, sino también para los gilipollas de gran pureza, que deberían ser a los únicos que les estaría bien empleado sufrirles, por haber sido capaces de votarles en las últimas elecciones. Necios que deberían haber recordado que también de su esfuerzo físico y de sus sudados dineros, salieron muy bien "progresados" individuos -¿con qué méritos?- como Felipe González, Alfonso Guerra, y los acólitos socialistas que zamparon a dos carrillos de aquel pesebre ("alguien les puso en bandeja de plata") comandados por esas dos criaturitas 
 
 
a quienes las crisis económicas que de algún modo provocaron, o ayudaron a que fueran más profundas y más lesivas para las personas honradas, decentes y trabajadoras, les resbalaron por el lomillo, dejando intacto, cuando no más boyantes, sus bolsillos. 
 
Si ese ejemplo tan notorio no fuera suficiente para racionalizar sus votos como seres humanos íntimamente inteligentes, ahí están los más recientes y aún sangrantes modelos, corregidos y aumentados, que dejó Zapatero, y lo que este... (¡Chiss! no voy a adjetivarlo como creo que se merece, ya que podría -siendo una verdad tan grande como la portada principal de la antigua estación del Norte- ser mal considerado como delito, por algún "proboquisquilloso" miembro o miembra de la Justicia) presidente que padecemos en funciones que si se estuvieran dando en otros países de nuestro entorno parecerían cómicas -para partirse la caja- pero que aquí, en España, nos están enseñando su dramatismo. 
 
Hace falta ser gilipollas de encefalograma plano para haberles votado por primera vez y el sumo, sumííísimo de la gilipollez es: denodadamente seguir repetidamente votando a los socialistas o a los comunistas (iglesiasmonteristas; es lo mismo) que conforman la cabeza de la extrema izquierda, con el agravante en estos críticos momentos que esos cabrónicos son los votos que de torticera manera pudieran dar carta de naturaleza a terroristas disfrazados de Caperucita Roja y a separatistas desvergonzados de a calzón caído. 
 
Traer aquí la portada actual de la Estación del Norte de Madrid, no es un capricho sin sentido de un servidor de ustedes vosotros y de España, y si una de la señales de la sovietización iniciada de la que he empezado a escribir. Si os fijáis en el escudo que hay sobre el reloj, veréis, como yo he visto, algo que debió ser un escudo y que sobre él, luce una Soviética estrella roja de cinco puntas. ¿Qué hace ahí esa estrella roja? ¿Quién ha colocado ese símbolo comunista en la portada de la antigua estación del Norte?
 
Esta otra fotografía está sacada en los años setenta (algunos tontiprogres dirían del pasado siglo; yo no); nos enseña una portada bastante más, arquitectónicamente, importante. En 2015, Adiff, propietaria del edificio, lo alquiló a la empresa Wonderland Capital por 50 años, alrededor de 23.4 millones de euros en total. Pasado un año, aproximadamente, Patrimonio concedió a dicha empresa los permisos de rehabilitación del edificio.
 
No deja de ser raro que precisamente Patrimonio y el Ex excelentísimo ayuntamiento de Madrid, tan exigentes en la protección arquitectónica de Madrid, permitieran semejante "capación" llevada a cabo por la empresa inquilina. 
 
Quizá la estrella roja haya sido solo un guiño a la ex alcaldesa y a su rojo equipo y no un signo de la sovietización que muchos nos tememos que si Dios no media, la tenemos para después de estas navidades.
 
Mi local (en alquiler), para no irme lejos en el ejemplo, está adornado en su trozo de fachada, con unas lápidas de piedra pulida que si tuviera que arrancarlas para arreglar algún desperfecto, con las normas dictadas por el ayuntamiento, ya no me las dejarían volver a poner, y eso que la casa a la que pertenece, es una construcción de después de 1939.