Gonzalo Boye, abogado de Carles Puigdemont, y Laura Borràs, portavoz del PDeCAT en el Congreso, han acudido al Congreso con el fin de prometer “por imperativo legal” la Constitución como representantes de Carles Puigdemont y Antoni Comín, respectivamente. De esa manera, pretendían lograr que los dos fugados adquiriesen la condición de europarlamentarios conforme artículo 224.2 de la Ley Orgánica del Régimen Electoral General, que establece que en el plazo de cinco días desde su proclamación, los candidatos electos deberán jurar o prometer acatamiento a la Constitución ante la Junta Electoral Central, destacando el precepto que, transcurrido dicho plazo, la Junta Electoral Central declarará vacantes los escaños correspondientes a los Diputados del Parlamento Europeo que no hubieran acatado la Constitución y suspendidas todas las prerrogativas que les pudieran corresponder por razón de su cargo, todo ello hasta que se produzca dicho acatamiento.

 

El problema para Carles Puigdemont y Antoni Comín es que no se puede intervenir mediante un representante en el acto de acatamiento de la Constiitución para adquirir la condición de miembro del Parlamentario Europeo. El artículo 224.2 de la Ley Orgánica del Régimen Electoral General señala expresamente que, en el plazo de cinco días desde su proclamación, los candidatos electos deberán jurar o prometer acatamiento a la Constitución ante la Junta Electoral Central, sin que se recoja la posibilidad de obrar mediante un representante. Por ese motivo, solo sería válida la actuación de Gonzalo Boye y Laura Borràs en el caso en el que se permitiera intervenir otorgando un poder a un tercero para adquirir la condición de parlamentario europeo, pues, al no recoger esa opción, la prohíbe claramente y de manera razonable, pues la obtención de un cargo público como representante parlamentario es un acto personalísimo en el que solo puede intervenir el propio interesado.

 

Los líderes secesionistas acreditan todos los días que no sienten respeto por el ordenamiento jurídico. Las artimañas que desarrollan basándose en interpretaciones arbitrarias y carentes de sentido son una buena muestra de ello y, lamentablemente, se seguirán viendo.