Mercedes Alaya, con su gran valentía, ha terminado de demostrar que su insistencia y profesionalidad han acabado por encima de los cafres e indecentes políticos socialistas, que se han visto bien salpicados por sus propias actuaciones, las cuales han sido tan ruines como aprovechar los fondos públicos de la Junta de Andalucía para otros objetivos distintos a los que se tenían pensados (ayudar a los desempleados).

El señor Manuel Chaves, José Antonio Griñán y sus secuaces formaron una trama casi perfecta, cobijada con el “fondo de reptiles” y usado como “apagafuegos” en época de conflictos laborales y sociales. Además, contaban con el beneplácito de toda la geografía andaluza, de siempre muy socialista, que apoyaba sin condición a los señoritos de cara sonriente y sonrisa malvada, que venían como “salvapatrias” al gobierno, y que luego se iban como falsos traidores.

Eso sí, se iban con todo ya hecho y rehecho, con los bolsillos llenos, y con lo que es peor, con el consentimiento del pueblo andaluz, que los ha apoyado en los más de cuarenta años de democracia.

Lo preocupante de esto era ver cómo todos los ciudadanos sabíamos que pasaba esto y la mayoría los votaban. ¿Y por qué? En Andalucía hay mucho voto comprado; puestos de trabajo con la condición impuesta de ofrecer la papeleta de la florecita roja a cambio. Y eso los ha mantenido durante muchos años.

Pero ya llegó la hora de la venganza. Vox adentró fuerte en Andalucía y privó a Susanita Díaz de continuar con la hegemonía roja en territorio sureño. Así luego anduvo obsesionada y aún lo hace con el calificativo de “extrema derecha”. Pues bien, se han ido del poder, y encima tienen el castigo de la sentencia que los enchirona; a Dios gracias.

Reconozco, y me quito el sombrero ante la juez Alaya, que ha demostrado que, además de ser una gran profesional, ha actuado con la lanza socialista bajo su nuca, sabiendo que cualquier actuación en contra del sistema montado podía significarle un espaldarazo en su vida profesional y en la personal. Porque así se las gastan los patéticos demócratas socialistas…