Leemos en la edición de "El Correo de Madrid" del miércoles 4/9, firmada por Rafael María Molina, una escueta referencia a una de las muchas ocurrencias que a lo largo de su vida soltó el guru vascuence Sabino Arana, inspirador del nacionalismo vasco y defensor a ultranza de su etnia, su cultura y sus costumbres. Esta vez, el siempre ácido comentario de Arana hacía referencia a la debilidad de los indepes catalanes por todo lo vasco; "la admiración desmedida, casi complejo de inferioridad respecto a la cultura vasca y sobre todo respecto al nacionalismo vasco", decía Molina textualmente, que elaboraba el tema añadiendo: "Algo que se traduce muchas veces en patéticos intentos de imitación, desde Terra Lliure respecto a ETA hasta el reciente "ball d´homenatge" respecto al "Aurresku".

 

Pero el agriado Sabino Arana, nunca escaso de mala leche frente a todo lo que no fuera vasco - o él lo considerara como tal, que esa es otra historia - nunca ocultó su desprecio por lo catalán, pese a haber estudiado en Barcelona. Una de las claves que Molina esgrime para fundamentar su opinión sobre Arana es un párrafo de la página 830 de sus "Obras Completas" (Edit. Sendoa, 1980) :"Cataluña es española por su origen, por su naturaleza política, por su raza, por su carácter, por su lengua, por su cultura y por sus costumbres. Ustedes los catalanes saben perfectamente que Cataluña ha sido y es una región de España. [...]. Maketania comprende a Cataluña y maketo es el mote con que aquí se conoce a todo español, sea castellano, catalán, gallego o andaluz."

Hasta aquí todo bien. Que Sabino Arana odiara a los catalanes, o no le gustaran sus costumbres, o le gustaran más las suyas, ocurre hasta en las mejores familias. Pero a la descripción real de cómo era Sabino de avinagrado, despreciativo, acomplejado de superioridad y especulador político le falta un detalle - que quizás algunos de nuestros lectores calificarán de frívolo pero que estimamos arroja un rayito de luz sobre la falaz ascendencia étnica del guru - como es el de esa supuesta ascendencia vasca pura-raza de la que presumía y restregaba por la cara a todo el que quisiera creerle. Sabino Arana se creía superior a todo quisque, por la sencilla razón de que se consideraba vasco, y eso para su desquiciada mente ya era más que suficiente.  

Pero - Ay - resulta que este Nostradamus de pacotilla es de ascendencia judía; sefardíta a rabiar. El Estado Español trabaja con una Lista Oficial para conceder la nacionalidad española a aquellos descendientes de judíos sefardíes que la soliciten y reúnan determinadas condiciones. Esta Lista fue en su día publicada por varios medios españoles y no es ningún secreto que en ella figuraba el apellido ARANA como de ascendencia judía. Pero por si cupieran dudas, existen listados alternativos, incluso de fuentes judías, que corroboran la inclusión del apellido Arana en dichas listas oficiales. Una compilación del catalán Alex Santi Pereiro, Director de Consultas Genealógicas de la Asociación Tarbut Shorashim, con 5220 apellidos de ascendencia judía, incluye al apellido Arana a través de dos fuentes históricas indiscutibles: El filólogo Harry Stein lo incluye en su apartado sobre los sefarditas ( http://www.lusaweb.com ) y el rabino Rabbi Haim Levi lo hace en su listado oficial ( http://www.ifmj.org ). Se diría que cuando el rio suena agua lleva.

Pero como a nosotros, españoles de pura cepa, en el fondo nos tiene sin cuidado si algunos de los nombres más sonados en el espectro político vasco o catalán son o no son de ascendencia judía - que algunos sí lo son -,  como si los catalanes de la estelada son o no son destripaterrones de la onmipresente Celtiberia, como todos los demás, nadie mejor o peor que nadie, dejamos correr el agua bajo el puente y aceptamos en esta "tierra de todos" a todos los que vengan de buena voluntad, sin altivez, sin complejos y sin imposiciones. Que si non, non. Los españoles - incluidos los de las provincias vascongadas y catalanas - estamos demasiado mezclados étnicamente, a lo largo de nuestra larga y común Historia de invasores e invadidos, como para venir ahora a hacer creer a unos imbéciles independentistas que unos españoles son mejores o peores que los demás.