Con los burócratas no-electos de Bruselas, los europeos de a pie no ganamos para sustos. La última de sus paridas consiste en intentar convencernos de que "Europa es demasiado blanca" y que la "nueva norma" en los países-miembro es que hay que aceptar la inmigración masiva procedente del Tercer Mundo, mientras advierte que ni las vallas ni las políticas restrictivas conseguirán mantener "ninguna zona de la Unión Europea homogénea y libre de inmigración". Y todo esto y mucho más no lo dice un gurú marihuaneado cualquiera sino nada menos que la mismísima omnipotente Comisión, por boca de su Comisario para la Migración,  Dimitris Avramopoulos. Este fulano, en un artículo publicado hace escasos meses, pontificaba que "Ha llegado la hora de enfrentarse a la verdad. No podemos y nunca podremos frenar la inmigración" y añadía que "Los inmigrantes europeos están aquí para quedarse".

 

 
Como si hubiera descubierto el agua caliente, este típico eurócrata vendía su ensalada basándose en que "la movilidad humana definirá cada vez más el siglo XXI" y que "la inmigración masiva es un objetivo que Bruselas ha Impuesto a Europa "a largo plazo". Una de sus declaraciones lapidarias rezaba que "La inmigración está profundamente conectada con nuestras políticas económicas, comerciales, de educación y de empleo - por nombrar tan sólo unas pocas" - y se quedaba tan pancho. Para colmo, como arropando a su Comisario en su proselitismo migratorio, el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker - en declaraciones que recogía Breitbart el 28/11/2017 - reforzaba su tesis diciendo que "Sin millones de inmigrantes africanos, Europa está perdida" y confirmaba que la UE está abriendo canales legales para inmigrantes debido a que "Europa tiene una patente necesidad de inmigración masiva procedente de Africa". 

 

 
Todo esto ocurre cuando faltan pocas semanas para las elecciones al Parlamento Europeo, que es donde los eurócratas dejan fermentar sus ocurrencias con la esperanza de que los parlamentarios de su misma pomada sepan forzar una oportuna legislación que obligue "democráticamente" a todos los países-miembro de la UE. Y hace meses que todo tipo de candidatos soristas, globalistas y mentecatos de la extrema izquierda europea se están posicionando para poner en marcha una etapa más del maquiavélico Plan Kalergi y monopolizar el voto de la "mala conciencia blanca" de todos los europeos. Uno de esos candidatos, la africana Joacine Katar-Moreira, originaria de Guinea-Bissau, candidará por el partido de la extrema-izquierda portuguesa LIVRE.  En el curso de una conferencia el pasado día 25 en Bruselas, la feminista y activista política - cuyo curriculum sólo alberga un supuesto grado en Estudios Africanos - no paró de soltar barbaridades como la de que "Europa no es blanca", "no es del hombre blanco" y "no es democrática sin mujeres de raza negra", y su tesis peregrina de que "hay que convertir a Europa en una Europa de todos, incluidos los inmigrantes". Todo un trailer de lo que se avecina en ese pintoresco Parlamento Europeo.   

 

 

 
Junto con las conocidas posiciones del Frente Nacional francés de Marine LePen, los continuos avances de Alternative für Deutschland, el de sus homólogos en Austria, Hungría (donde Viktor Orban está rodeando todo el país con triples serpentinas) y Polonia (cuyo presidente acaba de decir que "Forzar inmigrantes sobre las naciones supondrá el fin de la Unión Europea"), entre otros, en España los partidos que enviarán a sus momios redundantes a Bruselas se guardan muy mucho de tocar el tema migratorio para no dar munición a la izquierda sorista de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias. El liberalismo "à la française" de Alberto Rivera nada y guarda la ropa para no parecer radical y que no le expulsen del grupo parlamentario en el que cohabita en Bruselas. La "derechita cobarde" del neo-PP de Casado hace lo propio, ignorando la repulsa de sus propios votantes ante el abuso de la política migratoria española. Sólo VOX se ha atrevido a incluir el tema en su programa electoral y lo ha hecho, como siempre, con tanta audacia como valentía.

 

 

Ninguno de los llamados "partidos constitucionales" con representación en el Congreso se dio por aludido cuando Pedro Sánchez acudía en diciembre a Marrakesh a firmar el Pacto Global Migratorio de la ONU que forzará a España a acoger centenares de miles de inmigrantes ilegales marroquíes y africanos, y dotarles de todo tipo de subsidios, sanidad, vivienda, trabajo, becas, etc. aunque los jubilados y parados españoles las pasen putas para llegar a fin de mes con un mínimo de dignidad. Ninguno de esos dos partidos, que tantos asquitos le hacen a VOX - por tenerlos mucho mejor puestos que ellos en casi todos los temas controversiales - han reaccionado al hecho de que la firma del ruinoso Pacto Global se hizo a sus espaldas y Sánchez ni siquiera se dignó explicarles por qué lo hizo. Con este liderazgo de rodillas temblorosas y con la aquiescencia socialista y podemita a todo lo que venga de Bruselas, a España le esperan tiempos muy difíciles mientras una consentida inmigración desbocada - disfrazada de "rescate humanitario" - arruina paulatinamente a la Nación y crea incesantes problemas de orden público, entre ellos los ataques de "manadas" magrebíes contra mujeres españolas, sin que las vocingleras feminazis siquiera se inmuten y sin que el Gobierno del "okupa" cumpla con su deber de identificar públicamente a los culpables y cortar de raíz esta moda por la vía de una inmediata deportación a sus países de origen. Pobre España pobre, en manos de semejante piara de oportunistas ...