Tras la última ocurrencia de aceptar la presencia de un “Relator” en sus componendas y toma-y-dacas con el secesionismo catalán, coreada por esas ineptas ministras y cabras-locas que contaminan La Moncloa, a nuestro “doctor cum fraude” le está cayendo la del pulpo y no seremos nosotros los que repitamos una historia que los españoles bien nacidos ya se saben de memoria. Sólo subrayaremos una circunstancia que puede añadir aún más fuego al asador y patentizar que estamos ante un acto de Alta Traición contra el Estado Español, con todos los agravantes de premeditación, alevosía, desvergüenza, mofa y befa. Y es que el sujeto que preside nuestro Gobierno está facilitando - ya lo habría hecho si sus PGE fueran finalmente aprobados - la criminal desaparición de las instituciones estatales en Cataluña, con el fin de apoyar la secesión y reducir a un mínimo inoperable la capacidad de reacción y defensa del Estado Español en aquella comunidad autónoma.

En efecto, mientras el Gobierno trata de encandilar a la Generalitat - y estafar a los españoles - mediante un escandaloso aumento del 52% de su inversión real territorializada, la inversión que vayan a recibir los ministerios y sus organismos dependientes en aquella comunidad será recortada en casi una tercera parte. Un recorte que está previsto reduzca la capacidad presupuestaria de la Administración Central para llevar a cabo sus tareas en Cataluña y, con ello, produzca una inevitable reducción de la presencia del Estado en dicha comunidad. Según el proyecto de PGE presentado por la ministra Montero, el Estado invertirá en 2019 un total de 143,5 millones en los ministerios, organismos autónomos y otras entidades públicas, lo que supone un 29,54% inferior a los 203,64 millones que el Gobierno del PP consignó en sus presupuestos para 2018. Si tenemos en cuenta que, como consecuencia de la cesión de competencias, siete de los diez ministerios ya no tienen presencia en Cataluña, es evidente que Pedro Sánchez pretende el total desmantelamiento del Estado en Cataluña.

El desvergonzado recorte socialista afectaría así a los ministerios de Trabajo (cuyo presupuesto disponible bajaría un 97,2%); Industria (con un hundimiento del 99,14%); Interior (cuyos medios disminuirían en un 58,19%); Fomento (con un leñazo del 29,5%); Hacienda (con un bajón del 23%) y Transición Ecológica (con un desplome del 10,9). Sólo subiría el presupuesto para Cultura (un tacaño 1,45) y el de Defensa - aunque, ojo,el aparente aumento de 575% sólo adecenta el anterior presupuesto, que era de €8.760 a €54.960 - que sigue siendo insuficiente. En todas estas cifras no entran los costes de personal. El recorte de la inversión del Ministerio del Interior en Cataluña es el más llamativo por el momento político que atraviesa la comunidad, con los Comités de Defensa de la República (CDR) y ARRAN actuando descaradamente en las calles y el presidente de la Generalitat, Quim Torra, arengándolos y lanzado distintos llamamientos en favor de una mayor contundencia en sus acciones. A eso habrá que añadir que si la sentencia del juicio en el Supremo es notificada antes del verano - como se ha señalado - es seguro que, si los sentenciados resultan condenados, toda la comunidad se verá agitada por violentas protestas callejeras, tomas de carreteras y otros actos de violencia. Añadiendo sal a la herida, hay que recordar que donde Mariano Rajoy asignaba a las necesidades de Interior en Cataluña una inversión de 4,4 millones, Pedro Sánchez sólo asigna 1,76 millones. Y ese tijeretazo lo consigue reduciendo la partida prevista para la Dirección General de la Policía en un 34,26 por ciento, y para la de la Dirección General de la Guardia Civil en un 73,13%. En cifras desnudas, la CNP pasará a contar con 1,36 millones, frente a los 2,72 millones previstos en los PGE del 2018, mientras que la Guardia Civil sólo dispondrá de €400.000 frente a los 1,36 millones de que disponía en 2018. 

Desde las altas poltronas de Interior no se oyen muchas voces de protesta, extendido como está el temor a penalizaciones y represalias por parte de su titular, conocido por su volubilidad y sus caprichosas decisiones. Ni la Policía ni la Guardia Civil cuentan en las altas esferas con defensores solidarios al más alto nivel y su única esperanza - todo el mundo lo sabe - es que los presupuestos sociatas de Pedro Sánchez hagan agua y se hundan en el más epastuflante de los descréditos. En ambas instituciones no es ningún secreto la preocupación reinante por la situación en Cataluña, con un resurgimiento del yihadismo - sobre el que un documento diplomático norteamericano, basado en la larga lista de sucesos y recientes detenciones de yihadistas en toda la comunidad, ha señalado que “Gracias a la política migratoria del separatismo catalán desde la época de Pujol, Cataluña es hoy por hoy el mayor bastión salafista de Europa”, y advertido a los viajeros norteamericanos que restrinjan sus visitas a la zona - y el rápido y premeditado deterioro del orden público a manos de los cafres de los CDR y ARRAN, con atentados, bloqueos y otros actos violentos Y todo eso podría aumentar dramáticamente en muy pocos meses si, como todos los españoles bien nacidos esperan, los golpistas catalanes son condenados a largas penas de cárcel, multas e inhabilitación hasta que les salgan canas. A la vista de tan negro escenario, la política presupuestaria de Pedro Sánchez para Cataluña - otra de sus concesiones al secesionismo catalán - es como la ponzoñosa guinda que adorna la tarta de su obvia Alta Traición. Si España empezara por derrocarle y meterle en la cárcel, todos saldríamos ganando. Pero las leyes son las leyes y por el momento nos toca aguantar la infinita jeta de un plagiario, desaprensivo y gorrón que hará cualquier cosa por seguir pintando gorras dentro y fuera de España. Pobre España pobre, en manos de semejante advenedizo...