Aviso para ciertos políticos, ciertos politólogos, y ciertas empresas de radio, televisión y prensa escrita. Pillen su paquete de marihuana; líen sus acostumbrados porretes; acuéstense junto a su follamiga o follamigo -o follamascota, que también-, lo más cómoda y relajadamente posible y traten (les va a ser muy conveniente) de apilar toda la paciencia de la que sean capaces, ya que VOX, aunque les joda sin placer, ha llegado a la política nacional, no solo para quedarse, que es a lo que aspira la ultra izquierda que pretende okupar a medio culo con el otro medio del sociata la poltrona del poder, sino para “Limpiar, Fijar y dar Esplendor" a la forma de gobernar con tino y decencia, al unísono, que se le da el mismo trato a la panoplia política, sacando, como al caracol de su concha, a tanta gentuza antiespañola que establecidos bajo la apariencia de partidos políticos, al amparo de una mala interpretación de la Constitución y, para mayor escarnio, pagados por todos los españoles, los están usando como Luis Candelas, José María el Tempranillo y El Seis Dedos sus cuevas o, más bien, como Alí Babá su Sésamo, tratando de robarnos, no solo los euros que aún no nos han robado, que también se atreven con los trozos más industrializados  de nuestra querida Patria.
 
Sigan dándose al porro, al caballo, a la nieve; sigan chapuceando en la sucia promiscuidad como cerdos en el lodazal; quédense con lo ya afanado (aquello que la Justicia no pueda sancionar y recuperar) y que les siente como a la zorra los perdigones. Dejen libre la acción de quienes, caminando entre y sobre insidiosas zarzas, han venido con la sana intención de intentar, porque saben cómo, arreglar todo cuanto se ha deshecho durante estas largas tristes y muy dolorosas cuatro décadas y pico. 
 
Vuelvan ustedes a sus viejas  costumbres de “sexo, drogas y Rock and Roll”. Vuelvan a sus olvidadas universidades a intentar terminar de desasnarse. Disfruten de sus recientes propiedades, casi todas compradas con euros que huelen al ajeno sudor honrado, de quienes cada día se levantan doloridos de cuerpo y Alma de la cama para, con mucho sacrificio, ir a trabajar para pagar los indriblables tributos, y el resto, hasta donde puedan llegar, para comer lo que buenamente se pueda, teniendo la mayoría de ellos el temor de que la Espada de Damocles pendiente del hilo del paro, que se balancea sobre sus cabezas, más pronto que tarde caiga sobre ellos.
 
Este modelo de Democracia tan propio de truhanes y fulleros, han dejado claro por el rastro delincuencial que ha ido marcando su presencia en las salas de justicia, que no puede aguantarse más; y se hace imprescindible la presencia, con toda su exigencia, de lo que en tiempos se conoció en España como Justicia Social. Para un gobierno, a eso aspira VOX, su máxima preocupación debe ser siempre tratar de encontrar el punto que equilibre lo mejor posible la sociedad que gobierna; facilitando a quienes recurren para progresar, y protegiendo al máximo a quienes por motivos insalvables lo necesiten, sin que la protección tenga la humillante cara de la limosna.
 
Aceptando que dadas las circunstancias de estar asociado a la unión Europea, los gobiernos no tienen muchas posibilidades de crear puestos de trabajo que generen riqueza, lo que si puede hacerse desde esa atalaya, es ayudar a la empresa privada a crecer y desarrollarse, utilizando los cauces que aun los gobiernos unionistas pueden utilizar, apoyados en su labor diplomática. Hay que buscar con denuedo hasta encontrar nuevas formas de crear riqueza, con la participación humana, porque no son las empresas draculianas extranjeras de apuestas, la mejor manera de solucionar los problemas económicos de España y de común, de todos los españoles. En todo caso, lo que puede acarrear esa “industria" la más boyante en la actualidad, es profundizar aun más esos problemas. Llegando en algunos casos a convertirse en delito, para quienes equivocadamente han recurrido al dinero "fácil" como solución.
 
Esa es la disyuntiva para los nuevos tiempos políticos que han amanecido en España: VOX, poniendo orden; o los Picapiedra con el separatismo en la mochila.
 
Eloy R. Mirayo.