La Audiencia Provincial de Madrid ha dictado una sentencia declarando la absolución de un hombre de 25 años que fue acusado de abusos sexuales a una niña de 11 años en un parque de la ciudad porque consideró que era mayor de 13, edad con la que se podían tener relaciones consentidas en el momento de los hechos. Concretamente, la sentencia indicada señala que el acusado no pensó, no tenía razones para pensar y, por lo tanto, no se planteó que pudiera tener menos de 13 años. 

 

Ciertamente, el acusado sostuvo que nunca pensó que la menor, con la que mantuvo relaciones sexuales consentidas, pudiera tener menos de 15 años y los jueces tienen en cuenta que la perito pediatra señaló que ella podía llegar a aparentar 13 años, dada la naturalidad en la forma de actuar y la apariencia externa de la misma, no pensó que ésta pudiera tener menos de 13 años, no planteándose en ningún momento, dada la rapidez con la que sucedieron los hechos, averiguar la edad de la menor, a la que no conocía anteriormente.

 

Muchos pueden sentirse horrorizados por la absolución del acusado, pero, según el artículo 5 del Código Penal, no hay pena sin dolo o imprudencia y el delito de abusos sexuales solo puede cometerse con dolo, que, como destaca la Sentencia del Tribunal Supremo 392/2013, de 16 de mayo, es un elemento intelectivo que supone la representación o conocimiento del hecho que comprende el conocimiento de la significación antijurídica de la acción y el conocimiento del resultado de la acción.

 

El fundamento de la absolución se encuentra en el artículo 14.1 del Código Penal, que establece que el error invencible sobre un hecho constitutivo de la infracción penal excluye la responsabilidad criminal, aunque si el error, atendidas las circunstancias del hecho y las personales del autor, fuera vencible, la infracción será castigada, en su caso, como imprudente. Este precepto implica que el desconocimiento sobre un hecho que forme parte de la configuración de la conducta delictiva impedirá la imposición de una pena si hubiera sido imposible saber que concurrían todos los elementos fácticos correspondientes al hecho descrito en el Código Penal, castigándose la conducta como imprudente si hubiera existido la posibilidad conocer la existencia de todas las circunstancias empleando la diligencia debida, pero solo si el delito pudera ser sancionado por imprudencia. El problema es que, al no existir el delito de abusos sexuales por imprudencia, cualquier error sobre un hecho constitutivo de esa infracción que pueda acreditarse va a implicar la exclusión de la responsabilidad penal del autor de la acción.

 

En el caso comentado no hay un problema jurídico. Realmente, la cuestión es social y moral, siendo reprobable la conducta del acusado y de la niña, que obraron sin pensar en las implicaciones de su decisión.