Podemos ya hizo su primera promesa para las elecciones generales: garantizará, si logra controlar el Gobierno, que la banca devuelva íntegramente los 60000 millones del rescate bancario. Aunque no concretó los mecanismos que pretenden utilizar, si que se señaló que quiere implantar un impuesto específico al sector bancario y otro a las transacciones financieras o la reforma del Impuesto sobre Sociedades, aunque tampoco se descarta. Teniendo presente la naturaleza de las medidas propuestas, se pueden realizar varias afirmaciones.

 

Hay que destacar que el impuesto para las transacciones financieras es viable, la introducción en la normativa fiscal de un impuesto concreto para el sector bancario es atractivo y el planteamiento de reformar el Impuesto sobre Sociedades es adecuado y sería muy sencillo de materializar, pues se podría establecer un tipo de gravamen específico para aquellas sociedades cuyo objeto social se focalice principalmente en la actividad bancaria. Sin embargo, parece difícil implantar y ejecutar cualquiera de esas tres medidas, ya que restringiría el comercio internacional de grandes compañías en España, con todo lo que ello implicaría, si no se estableciera una tributación similar en todos los Estados miembros de la Unión Europea. Además, la materialización de esas ideas perjudicaría más a los ciudadanos que a las entidades financieras, pues las mismas podrían repercutir en sus clientes los gastos generados por la nueva configuración de las obligaciones tributarias en el caso de aprobarse cualquiera de las reformas propuestas por Podemos.

 

Lo más razonable es pensar que las cantidades aportadas por el Gobierno para el rescate bancario deben recuperarse, ya que el dinero entregado a las compañías financieras tenía la naturaleza de simple préstamo, de modo que las entidades bancarias deberían restituir otro tanto del dinero aportado, aunque se produjera una condonación de la parte de la deuda correspondiente a los intereses o los mismos no pudieran entenderse existentes. El problema es que los grandes dirigentes políticos ya renunciaron hace tiempo a lograr la recuperación de las cantidades por el rescate bancario, pues las compañías financieras y todos los partidos políticos tienen una relación simbiótica demasiado fuerte como para perjudicar a aquellas, aunque sea para mantener la integridad del dinero público como corresponde.

 

Es cierto que la voluntad de los dirigentes de Podemos parece ser justa, pero habría que ver, si Pablo Iglesias alcanzara la Presidencia del Gobierno, si sería capaz de adoptar las medidas fiscales propuestas, ya que Pedro Sánchez también hablaba, cuando estaba en la oposición, de implantar un impuesto a los bancos para recuperar el dinero del rescate, del que no ha vuelto a hablar desde que ganó a Mariano Rajoy en la moción de censura. Al fin y al cabo, es costumbre en España hacer promesas electorales cuyo cumplimiento nunca llega a producirse.