Continuación del ARTICULO DE BERNAD de ayer:

13ª. – Finaliza su “instrucción” sin llamarme a declarar, lo que me produce una evidente indefensión. –

14ª. – Pide la disolución del sindicato MANOS LIMPIAS, pese a no estar personado en la causa, ni defendido por abogado, y representado por procurador, y mintiendo, diciendo que Manos Limpias tenía representantes procesales…

15ª. – Se insulta por el Oficial de su máxima confianza a nuestros abogados, llamándonos Sindicato “sindicato manos sucias”, y Pedraz lo avala y respalda, ante nuestra lógica queja. –

16”. – Pone toda clase de obstáculos a la nueva representación letrada. –

17ª. – Incauta dinero del sindicato, procedente del pago de cuotas sindicales, cuando la ley de libertad sindical establece que las cuotas de los afiliados son inembargables. –

18ª. – Incauta un proindiviso familiar de acciones de Telefónica, cuándo únicamente podía embargar mi parte, no la de los demás beneficiarios. (Esto lo sabe un alumno de primero de Derecho, pero Pedraz, por lo visto, no se entera, o no se quiere enterar). –

19ª. – Ofrece, en forma extemporánea, acciones a veintidós bancos, presuntamente extorsionados y perjudicados, sin que ninguno de ellos formule acusación alguna contra mi persona. –

No figura en el Sumario que Miguel Bernad haya utilizado la violencia para extorsionar a nadie.

No hay constancia alguna de que me haya enriquecido durante los 21 años de Secretario General de MANOS LIMPIAS (desde 1995 hasta el año 2016), sino más bien al contrario, pues he empleado muchos miles de horas, y recursos propios, en la realización de las acciones de representación y defensa sindical, buscando siempre el interés general de España y de los españoles.

No figura en el sumario que haya causado perjuicio a nadie, y nadie reclama nada en concreto contra mí. –

20ª. – Las resoluciones de Pedraz son de “corte y pega”, siguiendo el ejemplo del juez prevaricador, Baltasar Garzón, su íntimo amigo y maestro.

En el informe “cocinado” por la UDEF, policía política del régimen, sus miembros se permiten hacer valoraciones jurídicas, que son de la exclusiva competencia del juez…

Pedraz, en lugar de hacer su trabajo, se dedica a dar por bueno todo lo que le dice la UDEF, con una total irresponsabilidad, pues que yo sepa, y a Dios gracias, todavía no vivimos en un estado policiaco, sino en un Estado de Derecho.

La instrucción todavía no la lleva la policía judicial, sino los jueces, aunque los fiscales, que dependen del poder ejecutivo, igual que los policías, quieren llevarla desde hace años. –

21ª. – La justicia no es infalible; los jueces y fiscales, como cualquier persona humana, pueden equivocarse, pero en el caso que nos ocupa, su señoría se ha equivocado de medio a medio, tanto en la detención del que suscribe como en el ingreso en prisión, así como en el mantenimiento en dicha situación durante casi nueve meses, de abril de 2016 a finales de diciembre del mismo año.

Se equivoca también Pedraz -¿o lo hace intencionadamente?- al dictar el auto de apertura del juicio oral, actuando de nuevo con una gran imprudencia, sin descartar, incluso, la prevaricación, pues tantos “errores” son francamente sospechosos.

Ha aplicado el Código Penal y la Ley de Enjuiciamiento Criminal sin los mínimas indicios racionales de criminalidad…, y con la mayor dureza posible.

Tanto inquina es francamente sospechosa y preocupante, y dice muy poco de la equidad, objetividad e imparcialidad que los ciudadanos tenemos derecho a esperar de nuestros jueces y magistrados.

23ª. – El daño que ha ocasionado a mi imagen y a mi familia es irreparable, claro que a las personas que no tienen conciencia, eso no les preocupa en absoluto. -

        

  1. – Finalizo este escrito recordando el artículo que su maestro y amigo íntimo, Baltasar Garzón, publicó en el diario gubernamental en fecha 26 de septiembre de 2018: “Quo vadis, Maza”, parafraseándolo de la forma siguiente: “¿Quo vadis, Pedraz”?

Posdata: Su Señoría no fue capaz de mirarme a la cara en la comparecencia ante él, en la que decretó mi prisión provisional, pues era consciente de la felonía que iba a cometer.