En la deliberación del Recurso de casación 396/2019 contra la Sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Navarra de 30 de noviembre de 2018, dictada para resolver el Recurso de apelación 7/2018, procedente a su vez de la Audiencia Provincial de Navarra por el Sumario 426/2016, que dimana del Procedimiento sumario 1670/2016, desarrollado ante Juzgado de Instrucción nº 4 de Pamplona, se acordó por el Tribunal Supremo anticipar el fallo de la parte dispositiva. Gracias a eso, se ha podido saber que el Tribunal Supremo ha determinado la condena para los miembros de la manada que ejecutó actos sexuales no consentidos contra una joven en Pamplona el día 6 de julio de 2016 como autores responsables en concepto de autores de un delito continuado de violación de los artículos 178 y 179 del Código Penal, con las agravaciones específicas del artículo 180.1 referidas al carácter especialmente degradante o vejatorio del acto y la actuación conjunta de dos o más personas con las penas de 15 años de prisión, a cada uno de ellos, inhabilitación absoluta durante el tiempo de la condena, prohibición de acercamiento a la denunciante durante 20 años, su domicilio, lugar de trabajo o a cualquier otro que sea frecuentado por ella a una distancia inferior a los 500 metros así como la prohibición de comunicación, por cualquier medio de comunicación o medio informático o telemático, contacto escrito, verbal o visual, y a 8 años de libertad vigilada, debiendo indemnizar conjunta y solidariamente a la víctima por este delito en 100.000 euros.

 

Hay que tener presente que el Tribunal Supremo ha incrementado la pena impuesta a los miembros de la manada de Pamplona porque entiende que la redacción de los hechos probados llevada a cabo en la sentencia dictada en primera instancia por la Audiencia Provincial de Navarra determina que las circunstancias de la situación no pueden constituir un delito de abuso sexual, aunque si un delito de violación, siendo incorrecta la calificación jurídica de los mismos porque el relato fáctico describe un autentico escenario intimidatorio, en el que la víctima en ningún momento consiente los actos sexuales ·llevados a cabo por los acusados, que aprovecharon la situación intimidante que hizo que la joven perjudicada adoptara una actitud de sometimiento ante la angustia e intenso agobio que la situación le produjo por el lugar recóndito, angosto y sin salida en el que fue introducida a la fuerza, y las circunstancias personales de la víctima y de los acusados, lo que fue aprovechado por ellos para realizar los actos en contra la libertad de aquella, incluyendo, al menos, diez agresiones sexuales con penetraciones bucales, vaginales y anales. Además, señala la sentencia que no hubo un único delito continuado de agresión sexual, sino diez delitos de agresión sexual, pero, por falta de la petición de las partes acusadoras, solo se puede resolver el recurso de casación condenando por un delito continuado de agresión sexual, aunque, en el futuro el pronunciamiento de la sentencia puede ayudar a que se califiquen hechos similares por el concurso real del artículo 73 del Código Penal, que implica la suma de las penas por separado, en lugar del delito continuado del artículo 74 de la misma norma, que supone un castigo por el delito más gravemente castigado incrementando la pena y que se aplica habitualmente conforme a la Sentencia del Tribunal Supremo 964/2013, de 17 de diciembre, que establece que “En su evolución jurisprudencial esta Sala considera aplicable el delito continuado en supuestos de agresiones sexuales realizadas bajo una misma presión intimidativa en los casos en que se trate de ataques al mismo sujeto pasivo, que se ejecuten en el marco de una relación sexual de cierta duración, mantenida en el tiempo, que obedezca a un dolo único o unidad de propósito, o al aprovechamiento de similares ocasiones por parte del mismo sujeto activo, (SSTS 11 de octubre y 26 de diciembre de 1996; de 15 de marzo de 1996, 30 de julio de 1996, 8 de julio de 1997 y 12 de enero, 16 de febrero, 22 de abril y 6 de octubre de 1998, 9 de junio de 2000 y STS núm. 1002/2001, de 30 de mayo), situación en la que no es fácil individualizar suficientemente con sus datos concretos de lugar, fecha y características precisas cada una de las infracciones o ataques concretos sufridos por el sujeto pasivo, (STS núm. 1730/2001, de 2 de octubre)”, destacando finalmente que “debe aplicarse el delito continuado ante "... una homogeneidad de actos que responden a un único plan de su autor presidido por un dolo unitario que se proyecta igualmente en acciones que inciden sobre un mismo sujeto pasivo en circunstancias semejantes" (STS de 18 de Junio de 2007)”.

 

La sentencia del Tribunal Supremo sobre la manada que actuó en Pamplona el día 6 de julio de 2016 contribuye a la prevención general en la medida en que puede servir como elemento disuasorio para otros sujetos que ejecuten actos como los cometidos por los ahora condenados a 15 años de prisión, principalmente por los criterios de calificación que la resolución no llega a aplicar por la falta de petición en ese sentido del Ministerio Fiscal. Por ese mismo motivo, se puede pensar en la sentencia comentada como el germen de una jurisprudencia para manadas en materia de delitos sexuales, que, por la vía de la interpretación, hace que no sea tan necesaria una reforma legal del Código Penal sobre la materia.

 

Solo quedará esperar que, digeridas las collejas dadas por el Tribunal Supremo en el seno del Ministerio Fiscal y de los jueces y tribunales, se utilicen, si se llegan a consolidar los razonamientos expuestos, los criterios de la sentencia que resuelve el recurso de casación en el caso de la manada de manera igualitaria para todos los hombres que cometan hechos análogos, con independencia de su origen o nacionalidad, pues la gravedad de un delito se mide teóricamente por la incidencia de los actos del culpable, debiendo carecer de relevancia cualquier detalle vinculado con las características personales del autor del hecho delictivo.