Durante bastantes días de este mes de agosto hemos vivido el enésimo episodio protagonizado por ese barco pirata llamado “Open Arms”, fletado por una ONG con oscuros intereses del mismo nombre (antes llamada “Proactiva Open Arms”), dirigida por un individuo de no menos vidrioso perfil llamado Oscar Camps Guasachs.

Aunque solo ha tenido repercusión mediática en los últimos meses, cuando el partido por fin ha alcanzado el protagonismo político que tantos esperábamos, Vox lleva años alertando sobre los peligros y las consecuencias de la inmigración ilegal masiva y, en particular, denunciando que muchas de las presuntas ONGs no son más que cooperadores necesarios de las mafias del tráfico de personas por el Mediterráneo.

Los hechos y circunstancias que hemos conocido en los últimos días han servido para desenmascarar definitivamente a estos fulanos, dando la razón a los que como Vox llevan tiempo intentando que la sociedad conozca la realidad de esta actividad ilegal y de las presuntas ONGs que la auxilian. Tanto es así, que cuando en estos días Vox ha anunciado –entre otras medidas– que va a denunciar a los responsables de Open Arms por tráfico de personas y por incumplir numerosas leyes marítimas ya han sido muy pocos los que han puesto el grito en el cielo, como antaño, tachándolos de xenófobos y racistas: la sociedad se va dando cuenta de que Vox lleva razón, que no es una cuestión de xenofobia, es una cuestión de autodefensa y lucha contra el crimen organizado.

Los hechos y circunstancias a los que me refiero son los siguientes:

Primero: El tal Oscar Camps es un empresario fullero, por no calificarle directamente de delincuente, que desde una empresa de su propiedad llamada Pro-Activa Serveis Acuatics, SL. acapara por procedimientos muy poco ortodoxos (por ser amable) una gran parte de los servicios de socorrismo y seguridad acuática en Cataluña, Comunidad Valenciana y Baleares, no por casualidad regiones en las que de un modo u otro los gobiernos municipales (que son los que contratan esos servicios) están controlados o al menos contaminados por partidos independentistas catalanes o comunistas/antisistema. Sus excelentes relaciones con esta chusma (y me imagino que tarde o temprano se descubrirá que también el dinero que les paga en forma de coimas) le permiten tener una posición de privilegio en este negocio en toda esa zona, no solo por el volumen de contratas que acumula, sino también porque las autoridades concedentes hacen la vista gorda a sus continuos incumplimientos contractuales: personal sin la titulación ni la capacitación necesaria, falta de personal, ausencia de los medios (ambulancias, vehículos TT y otros) a los que le obliga el contrato, etc. No conforme con ello, y con ánimo de lucrarse aún más si cabe, maltrata a sus empleados(y hay que tener en cuenta de que se trata de una actividad superintensivo en mano de obra, es precisamente eso lo que venden), saltándose toda la normativa laboral que los protege: falsos autónomos, horarios extenuantes y abusivos, salarios por debajo del convenio, pagos en “dinero negro”, despidos improcedentes, deficiencias en asuntos importantes de seguridad y salud en el trabajo, trabas a la actividad sindical y cualquier otro abuso de los que los de su ralea reprochan a los que ellos llaman “capitalistas explotadores”. Pues bien, este individuo que por las mañanas es un explotador y un canalla resulta que por las tardes se convierte en un “ángel caído del cielo” y se dedica, por amor a la humanidad y solidaridad con los semejantes de los mismos a los que maltrata por las mañanas, a ayudar desinteresadamente al prójimo. ¡No nos hagan reír!

Segundo: El objetivo de la desgraciadamente famosa “ONG” no es salvar la vida de los desdichados migrantes que vagan a la deriva por el Mediterráneo, como ellos sostienen; el objetivo real es traerlos a Europa continental, que es para lo que estas pobres gentes pagan a las mafias “amigas” de Open Arms. En este último episodio han tenido la posibilidad de desembarcarlos inmediatamente en Túnez (puerto completamente seguro) o en Malta (más seguro aun), pero a pesar del riesgo que su decisión suponía para las personas embarcadas, se han empeñado en desembarcarlos en España o en Italia, despreciando incluso la oferta del insensato Sánchez para que los llevaran al puerto de Algeciras, pues al parecer los migrantes habían pagado su “billete” para Barcelona. No se trata, por tanto, de una organización que rescate a personas para evitar su muerte en el mar, no, realmente se trata del último eslabón de la terrible cadena de miseria y muerte que, controlada por las mafias(recuérdese que en los siglos XVI a XVIII, en pleno apogeo de la esclavitud, eran los musulmanes –conocidos como “árabes”– los que raptaban a los indígenas en sus aldeas y se los vendían a los negreros) sirve para desvalijar a esta pobre gente y para suministrar “carne fresca” (perdón por la expresión, pero no encuentro otra) a las mafias de “trata de seres humanos” que operan en Europa: ¿A dónde van a ir a parar la mayoría de las mujeres jóvenes, físicamente agraciadas y fuertes que viajan en esas pateras? A nutrir la “cuadra” –pues desgraciadamente las tratan como animales– de los repugnantes proxenetas, auténticos negreros del s. XXI, que las obligarán a prostituirse en polígonos o en antros de carretera (por cierto, en algún momento habrá que hablar del porque las hipócritas y bienpagadas “feminazis” no dicen ni pio de ese asqueroso tráfico sexual que mantiene a miles de mujeres en la más horrorosa esclavitud); ¿Y los jóvenes sanos, fuertes y sin la más mínima formación que también viajan en esos ataúdes flotantes? A ser explotado por algún patrono sin escrúpulos –que desgraciadamente también los hay– trabajando en condiciones infrahumanas casi comparables a las que tenían que soportar sus antepasados en las plantaciones de los estados sureños de los EE.UU.

Tercero: La existencia de esa y otras presuntas ONGs similares es imprescindible para que el negocio de las mafias siga funcionando. Los desgraciados migrantes se embarcan hacinados en pateras que no tienen ni la más remota posibilidad de alcanzar su destino debido a que las mafias les “garantizan” que a las pocas millas serán recogidos por alguno de estos barcos “colaboradores”, que les llevarán a Europa. Es obvio que no todos son recogidos, y que desgraciadamente muchos mueren en el mar, porque el “tratante de esclavos” les engaña y no les dice que –realmente– la probabilidad de ser recogidos es baja, pero esta pobre gente, con el ansia legítima de alcanzar una vida mejor, se lanzan al mar pensando que llegará pronto el “open arms” de turno a recogerles. Si esa posibilidad ni siquiera existiera, los que se arriesgan a lanzarse al mar a una muerte casi segura serían muchísimos menos, se les acabaría el “negocio” a las mafias (y a Open Arms), y los que aun así lo intentaran en lugar de dirigirse a Libia optarían por dirigirse al norte de Marruecos (como de hecho hacen muchos) para entrar en Europa por Ceuta, Melilla o la costa de Cadiz, ruta en la que el riesgo de perder la vida es mucho menor.

Cuarto: La prensa libre (que queda poca, pero todavía queda) ha investigado a la fundación Open Arms y han encontrado que recibe “donaciones de particulares” (sic) por importe de más de tres millones de euros al año. Cualquiera que haya intentado conseguir “donaciones de particulares” para causas verdaderamente humanitarias sabrá que una organización como Open Arms, que apenas es conocida públicamente (solo se conocen, de vez en cuando, las fechorías del barco), que no hace ningún tipo de publicidad y que nació como quien dice “hace tres días” (en 2015), es completamente imposible que reciba tres millones de euros anuales en donaciones de particulares. Ni tres millones ni trescientos mil. ¿Alguien conoce a alguna persona que le haya dicho que ha donado a Open Arms, o que le haya animado a hacerlo? Es verdad que algún tarado como José (a) “Pep” Guardiola, el entrenador de futbol y furibundo independentista, en algún momento les ha donado la cifra gigante (para lo que estamos hablando) de 150.000 €, pero es que necesitarían todos los años al menos veinte “filántropos” (y millonarios) como el tal Guardiola para cubrir su presupuesto. No se lo cree nadie, no intenten tomarnos por tontos, es un insulto a la inteligencia. Ese dinero viene de los multimillonarios donantes promotores del “nuevo orden mundial” y del “multiculturalismo” (no quiero volver a la carga con Soros) o de las propias mafias a las que la presunta ONG ayuda a hacer sus negocios, a los que, por tanto, obedecen para que no se les termine el chollo. No sería difícil investigarlo y me juego una mano, por no decir las dos, a que ese es el verdadero origen de la financiación de esta gentuza.

Quinta. No es cierto el tan manido –y falso– argumento de que en estos casos se apliquen las ‘leyes del mar’ que establecen que si un barco encuentra a unos náufragos a la deriva debe recogerlos y que el país en el que decidan desembarcarlos o el país de bandera del barco –los que lo dicen usan uno u otro argumento según les convine– tiene la obligación de recibirlos. Si es cierto que si un barco encuentra a unos náufragos a la deriva debe auxiliarlos y llevarlos al puerto más cercano (o transbordarlos a otra embarcación segura que lo haga), pero lo que no vale es este evidente fraude de ley consistente en que unas personas (por muy necesitadas que estén) se echen al mar para viajar a la deriva hasta que alguien los recoja, y que el barco en cuestión sea uno que se dirige precisamente a donde les indican las mafias para recoger –si pueden– a esos pobres desgraciados y traerlos a Europa. Eso ya no es un suceso casual, ni un accidente, para los que están previstas esas ‘leyes del mar’ a las que nos referimos, esto es simplemente una actividad ilegal y organizada en la que no aplican las ‘leyes del mar’ en las que se excusan.

Hay otras cuantas cosas que también hemos aprendido, o ratificado, con este episodio, pero no quiero terminar este artículo sin dedicar unas palabras al malhechor de Sánchez, que después de dar unos cuantos bandazos con este asunto y de mentir varias veces a los ciudadanos (marca de la casa), en un ejercicio increíble de irresponsabilidad, despilfarro y propagandaha enviado a un patrullero de la Armada, el Buque de Acción Marítima Audaz, una nave de 94 metros de eslora (casi como un campo de futbol) que desplaza del orden de 3.000 toneladas, con una dotación de 62 marinos, ¡para recoger a 15 personas! ¿Cuánto nos va a costar a los españoles el capricho de Sánchez? Soy incapaz de estimarlo, pero seguro que hablamos de algunos cientos de miles de euros. Hubiera sido más barato traerlos en 2 o 3 viajes de su Falcon particular, aunque –claro está– ese lo necesitan él y su “señora” para regresar de sus vacaciones “gratis total” en el palacio de Doñana. “Manda güevos”, como dijo el exministro Trillo Figueroa.

Sin embargo, y a pesar de todo, no hay mal que por bien no venga: quizás este hay sido el último viaje del Open Arms, y el principio del fin de la fundación homónima, quizás sus responsables pasen una temporada en la cárcel o tengan que pagar multas millonarias por formar parte de una organización criminal, y seguro que cada vez más españoles, hasta los más alejados ideológicamente de Vox, se acaban dando cuenta de que Vox lleva razón: no es una cuestión de xenofobia, es una cuestión de autodefensa y lucha contra el crimen organizado.