(Intervención de Jesús Muñoz en el programa “Micrófono Abierto” de Radio Inter) 

Desde que se construyó, el Valle de los Caídos ha sido objetivo del PSOE y del resto del Frente Popular, y desde 1975, el objetivo del PSOE y del resto del Frente Popular era profanar la tumba de un Caudillo que les había derrotado en la guerra, guerra que habían iniciado ellos (todos esos partidos y resto de instituciones masónicas), y que les había derrotado en la paz ya que la España destrozada por ellos se levantó, no sólo gracias a Franco, sino a todos los españoles que colaboraron en convertir una nación rota, destrozada, asolada y con el aislamiento internacional, en la 8ª potencia del mundo.

Pero, evidentemente, el objetivo no era sólo la profanación de Franco, el objetivo es José Antonio Primo de Rivera (al que asesinaron ellos, no lo olvidemos), los benedictinos (un abrazo al Padre Cantera), la Cruz y derruir o transformar el Valle en todo lo contrario de lo que es ahora mismo, un lugar de Reconciliación y de Paz.

Pero culpar de toda esta infamia exclusivamente al PSOE y al resto del Frente Popular es tan injusto como ingenuo, es más, no se habría producido nada de esto, ni lo que se va a producir, sin la complicidad miserable de los en teoría, no afines al PSOE golpista, criminal, ladrón, chequista y profanador y el resto del Frente Popular. Y no sólo desde la aprobación de la ley de memoria histórica en 2007, sino desde 1.975 en que comenzó la traición. 

Ha sido y será cómplice la jerarquía eclesiástica española, y no sólo española, que el obispo de Roma también tiene su cuota de culpa, una jerarquía eclesiástica más preocupada de la cruz del IRPF que de las cruces que están derribando y derribarán. Que la sangre de tantos sacerdotes, obispos, monjas y fieles asesinados por el Frente Popular hace ocho décadas, genocidio que no se convirtió en exterminio gracias a Franco y el alzamiento, caiga sobre sus conciencias. 

Ha sido y será cómplice la cúpula militar, que lejos de mover un músculo por defender a quien es su capitán general a perpetuidad según Real Decreto 3269/ 1975 de 5 de diciembre de 1975, firmado por el rey Juan Carlos I, ha vigilado que ningún militar haya cumplido con su obligación de defender a su capitán general. Y no digamos la Legión, cofundada por Franco y al que tuvo de jefe de su 1ª Bandera y jefe del Tercio. 

Ha sido y será cómplice la derecha, TODA la derecha. La derechita cobarde y más que cobarde traidora porque sin el alzamiento nacional y Franco, a los que ellos han condenado en las Cortes más de una vez, una de ellas en concreto un 20 de noviembre (el de 2002), habrían sido eliminados, de hecho muchos lo estaban siendo ya en los años 30 del siglo pasado (por cierto, parece que además de cambiar la hora esta noche también hemos cambiado de año y hasta de siglo, y de 2019 hemos pasado a 1.936). Esa derechita cobarde que criticaba la ley de memoria histórica cuando estaba en la oposición y en el Gobierno no sólo no la ha derogado, sino que la ha mantenido y ejecutado con saña y placer. 

Pero también es cómplice esa derechita autodenominada valiente que dice criticar tanto la profanación como la Ley de Memoria Histórica, pero cuyos jefes, antes de crear o militar en el Partido Popular verde, militaban en la otra derechita, la cobarde, cómplice de la ley y de todo lo que ha ocurrido relacionado con este tema desde 1975. Esta derechita autodenominada valiente que se ha negado, como partido y todos sus dirigentes, en secundar ninguna movilización contra esta infamia, bien el Valle de los Caídos o bien en las calles, frente a la sede del PSOE en Ferraz o en Mingorrubio … y además también han prohibido a su militancia hacerlo. Saben que simplemente su fachada y su hipocresía en este tema les dará innumerables votos para seguir pisando moqueta muchos años más y seguir viviendo de unos presupuestos generales del Estado que, mira tu por donde, ya no ven tan mal que se empleen en mantener a los partidos políticos. 

Y, por supuesto, ha sido cómplice hasta ahora y será cómplice de lo que ocurra, una Jefatura del Estado, la actual y la emérita, que le deben todo a Franco y su régimen, y que lejos de defenderles, con su firma de todas estas leyes está dejando para la historia constancia de su traición, por otro lado actitud habitual en los Borbones. 

Y no hablemos del pueblo que se llama franquista y no han movido ni un dedo ni por Franco, ni por su memoria, ni por su régimen en más de 40 años. 

Pero como se demostró ayer en el Ateneo abarrotado de falangistas y otros patriotas, hay un patriotismo revolucionario y comprometido con España, sin constitucionalismos pusilánimes, ni complejos y remilgos democráticos, patriotismo defensor de la justicia social, que va a continuar luchando por España. 

La bandera sigue alzada, que sigan los demás con sus festines, España tiene aún quién la defienda. 

 

Jesús Muñoz

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