Hay quien opina que es muy bueno que hablen de uno, aunque sea mal. Y algo así debió pensar Máximo Pradera cuando escribió un Tweet del siguiente literal: "Pudiéndose haber quemado La Almudena, va y se quema Notre Dame". Supongo que cuando lo iba a enviar no se quedó muy contento con el mensaje y decidió añadir, no a continuación, sino dos líneas más abajo: "El Destino es gilipollas". ¿En qué estaría pensando Máximo Pradera?

Los más jóvenes quizá no sepan que Máximo Pradera es, según Wikipedia, guionistaperiodista y presentador de radio y televisión. Muchos de nosotros le conocimos siendo copresentador del programa “Lo + plus”, que abandonó para presentar, en solitario y como conductor principal, “Maldita la hora”, en 2001. Si alguien no lo recuerda es porque fue cancelado a las pocas semanas de comenzar su emisión. Cabe suponer que se debería a los bajos índices de audiencia. No sé por qué la mayoría de telespectadores no supieron apreciar la simpatía e inteligencia ácida y mordaz de este profesional de la comunicación. ¡Una lástima!

 

Más de un twitero contestó a las elocuentes y medidas palabras de Máximo Pradera sobre las cosas del destino. Uno de ellos le dijo muy educadamente, tendrán que reconocerlo, que “El destino será gilipollas, pero usted le rebasa de largo”.  El tratarle de usted denota educación esmerada, y eso es algo que es mejor no perder nunca. Otros, en cambio, le desearon que hubiera estado en el interior del templo mientras ardía. Ya se pueden imaginar.

 

A mí, sin embargo, no sé por qué, me vino a la cabeza una desordenada tormenta de ideas que voy a tratar de contarles. Lo primero fue su nombre: Máximo, que no es un nombre muy corriente. Sólo hay en España 9.924 personas que lo tengan. Para mucha gente, el nombre tiene una gran importancia, porque se supone que transmite cualidades del mismo a la persona a quien se le impone. En este caso, Máximo viene de la palabra latina maximus, que a su vez es superlativo de magnus, cuyo significado es "grande", así que Máximo quiere decir “el más grande”.

 

No ahondé en tratar de contestarme en qué aspecto Máximo Pradera era “el más grande”, porque me llamó mucho más la atención que la palabra “Máximo”, como gran parte de las palabras de nuestro idioma, tiene su origen en el latín. Y en nuestro día a día utilizamos muchas palabras latinas. Por ejemplo “Alter ego”, “Curriculum Vitae” o “Cum laude”. Y, aunque no lo sepan, hay otras que, aunque pensemos que sean españolas, también provienen del latín. Por ejemplo “cloaca”, que la Real Academia Española de la Lengua define como “conducto por donde van las aguas sucias o las inmundicias de las poblaciones” y también como “lugar sucio e inmundo”.

Estarán conmigo en que las asociaciones de ideas son extrañas. Una cloaca es un lugar oscuro, maloliente, fétido, en el que sólo hay inmundicia, ratas, excrementos… No sé por qué leer a Máximo Pradera me llevó a pensar eso.