En las próximas semanas conoceremos la decisión que el Tribunal Supremo tomará en relación con los acuerdos del Consejo de Ministros de 15 de febrero y 15 de marzo que disponen la exhumación y reinhumación de los restos del Generalísimo Franco, así como los recursos presentados contra los  mismos por la familia , la FNFF, la ADVC y la comunidad benedictina.

Vaya por delante nuestro optimismo ante dicha sentencia por la fortaleza de nuestros argumentos que demuestran la inconstitucionalidad de dichos acuerdos y convencidos de que vulneran directamente  derechos como la libertad religiosa, la intimidad personal y familiar y la igualdad contra la ley y por supuesto  la irretroactividad de las normas  restrictivas de derechos individuales.

Y desde luego no admitimos el argumento que sostienen algunos, y filtran, de que siendo la autoridad legítima del Estado la que hizo entrega a la comunidad benedictina de los restos del Generalísimo, también la propia autoridad del Estado puede retirarlos de allí. Nuestra razón es obvia: el Estado hizo entrega a la comunidad benedictina con el consentimiento de la familia y hoy el Estado no tiene dicha autorización.

Y aún más: esperamos que el TS fije el alcance de la inviolabilidad de los lugares sagrados en el sentido de que se determine la exclusiva competencia de la Iglesia y de que está exenta de cualquier resolución de las autoridades civiles.

Más como dijo Don Alonso Quijano: “cosas veredes amigo Sancho” y reconozcamos que pudiera acaecer que el TS validara el acuerdo de exhumación, impensable para nosotros pero posible en su caso.

Y aquí como diría un castizo: “con la Iglesia hemos topado”. Y no sólo porque exhumar al Generalísimo es imposible sin contar con la autoridad de la Iglesia, sencillamente porque la Basílica del Valle de los Caídos está consagrada como lugar de culto y es inviolable conforme al Tratado Iglesia- Estado de 1979. Nosotros no entenderíamos que la Iglesia católica colaborase en este acto de profanación de una tumba por muchas razones pero siquiera fuera porque supongo que serán conscientes de que no defender la propia jurisdicción sobre los lugares de culto crearía, además, un precedente  impredecible para otros lugares sagrados.

Pues sí , no sé si el TS en sus  deliberaciones habrá llegado a la conclusión de que “con la Iglesia hemos topado” pero sí esperamos que llegado el caso – esperemos que no sea así – la Iglesia católica sea consciente que cuando de exhumar a Franco se trata estamos hablando del hombre que detuvo una de las mayores persecuciones religiosas de la historia y que recuerden las palabras de Pio XII cuando distinguió al Generalísimo con la Suprema Orden de Cristo : “ Hemos visto triunfar a Cristo en la escuela, resurgir la Iglesia de las ruinas abrasadas y penetrar el espíritu cristiano en las Leyes, en las Instituciones y en todas las manifestaciones, otra vez en nuestra historia “ .

Cierto es que desde aquellas palabras la sociedad ha evolucionado mucho pero los que nos encontramos en defensa de la verdad anclados en principios que son permanentes no entenderíamos otra posición de la Iglesia , llegado el caso , de oponerse frontalmente a la profanación que se  pretende de un cristiano bautizado en un lugar sagrado.

Creo que nuestra posición es clara y diáfana y que “el oído cocina” llegue a quien tenga que llegar como “aviso a los navegantes”.