El definitivo Golpe de Estado en Cataluña ya tiene fecha. Una entidad catalana fantasma, que pudiera estar siendo utilizada por sectores rebeldes para encubrir a entidades oficiales, anuncia para el próximo día 21 el definitivo Golpe de Estado para la implantación de la República Catalana. En un manifiesto que está siendo distribuido en estos momentos la entidad introduce su plan de acción como sigue: “El próximo día 21 de Diciembre comenzaremos una parada del país con la determinación de hacer lo que los políticos no hacen; cuando el pueblo le da el poder al Govern para que implemente el voto vinculante del 1-O es para aplicar el resultado votado y aprobado por el mismo Parlamento de Cataluña; teniendo en cuenta de que todo ello ha sido un engaño al ciudadano, el poder que el pueblo le ha dado al Govern vuelve al pueblo, y con esta premisa haremos efectiva la República”.

En cuanto a las medidas a adoptar, empiezan diciendo (1) que las acciones darán comienzo el próximo día 21 y que lo hacen por tiempo indefinido “hasta hacer efectiva la República”, por lo que no se sabe cuánto tiempo durarán, detalle que se advierte a todos los que vayan a cooperar en dichas acciones. Los rebeldes señalan (2) que constituyen un grupo de 3,000 personas, más las que se unan a la operación, que se dividirán en tres grupos: Uno tomará la Plaza de San Jaime, otro la zona del Parlament y el tercero se movilizará en las calles del centro de la ciudad. Primeramente, exigirán que se haga efectiva la eliminación de la suspensión de la República (la que los políticos presos dicen que no fue proclamada) y lo harán de forma pacífica, pero si no se les hace caso recurrirán a la ocupación del Parlament y de la Generalitat, mientras la tercera columna provoca serios disturbios en las calles de Barcelona, todo ello durante el tiempo que haga falta hasta conseguir dicha eliminación.

Que las acciones serán violentas queda claro al leer el punto (3) correspondiente: “Dicho esto, nos gustaría que esta acción fuera pacífica, pero si el Govern no implementa la República puede haber violencia”, y añade: “ Teniendo en cuenta de que tanto el Palau como el Parlament estarán defendidos por los Mossos, romperemos el cordón si hace falta y entraremos al interior por la fuerza”. Acto seguido, el manifiesto de jacta: “No es preciso decir que seremos superiores en número y que estaremos bien equipados, por lo que pasaremos por encima de ellos sin grandes esfuerzos”.

 

Un cuarto párrafo (4) advierte a los que prefieren llevar lazos amarillos que se equivocan de escenario y que su deber es el de sumarse a esta lucha por la implantación de la República, y que si ésta no se consigue directamente se conseguirá indirectamente, creando con las ocupaciones una presión internacional en su favor, y añade despectivamente: “No vengáis con tonterías de que somos gente de paz y bla bla que no sirven de nada. Todas las revoluciones se han hecho desde la calle, todas”.  

Cuando hemos traducido y ensamblado el texto - redactado por cierto en un catalán deplorable, de pobre semántica y mal puntuado - ha quedado claro que sus autores son gente de muy baja educación. O bien algunas entidades oficiales utilizan a terceros (sin quemarse) para decir lo que no pueden decir en público (no olvidemos que Torra animaba a los CDR a “apretar” y a ejercer actos violentos), o bien son esos terceros - la CUP, los CDR, ARRAN y demás cafres anti-sistema - los que han confeccionado un Manifiesto violento de un grupo violento dispuesto a ejercer la violencia el próximo día 21. Todos los ingredientes de una rebelión en toda regla que debe ser frenada a sangre y fuego si es preciso y para la que Marlaska aún no sabe qué hacer porque Sánchez tampoco sabe qué hacer y no se decide a invocar el 155. ¿Para qué tenemos el CNI? ¿O es que el Gobierno del “okupa cum fraude” aún no sabe que yendo a Barcelona el 21 se juega la salud? No nos extrañaría que lo del Consejo de Ministros en Barcelona acabara suspendiéndose y Marlaska, manteniendo a fiscales y jueces callados “para no herir susceptibilidades”, se limitara a enviar unos pocos cientos de guardia-civiles y policías nacionales a jugarse la cara por un Gobierno de pacotilla que no se lo merece y por un Estado - con el Rey y las FFAA como garantes igualmente calladitos - que pisa sobre huevos para no reconocer que una desagradecida Comunidad Autónoma se le está rebelando ante sus propias narices. Pobre España, en manos de una clase política irresponsable...