Al final del juicio oral por la Causa especial 20907/2017, desarrollada contra los líderes secesionistas por la comisión de diferentes delitos en el camino hacia la independencia de Cataluña, se produjo el turno de última palabra de los acusados, que dedicaron varios minutos a exponer sus planteamientos y los razonamientos que les llevan a pensar que son presos políticos y que, si tuvieran la oportunidad, volverían a desarrollar las conductas que les sentó ante el Tribunal Supremo.

 

Hay que tener presente que el artículo 739 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal establece que, terminados los informes de la acusación y de la defensa en el juicio oral, el presidente del tribunal preguntará a los procesados si tienen algo que manifestar y, al que contestare afirmativamente, le será concedida la palabra, destacando el precepto que el presidente cuidará de que los procesados, al usarla, no ofendan la moral ni falten al respeto debido al tribunal ni a las consideraciones correspondientes a todas las personas, y que se ciñan a lo que sea pertinente, retirándoles la palabra en caso necesario. De este precepto, en relación con lo manifestado por los acusados en la Causa especial 20907/2017, se pueden extraer dos grandes conclusiones. La primera es que Manuel Marchena podría haber retirado la palabra a la mayor parte de los acusados por faltar el respeto al Tribunal Supremo al autodenominarse “presos políticos”, calificando el proceso penal dirigido contra ellos como un instrumento del Estado para perseguirles por sus ideas, pero se prefirió no dar motivos para que el Tribunal Europeo de Derechos Humanos condene a España por vulnerar el derecho a la libertad de expresión de los líderes secesionistas. La segunda, mucho más interesante, es que los propios acusados justificaron su ingreso en la prisión provisional al afirmar que volverían a ejecutar los actos por los que se ha dirigido un proceso penal contra ellos.

 

La falta de arrepentimiento por la comisión de los delitos no tiene efectos agravatorios de la pena en el caso de dictarse una sentencia condenatoria. Sin embargo, como bien afirma el Ministerio Fiscal, las manifestaciones de los acusados revelan el peligro de reiteración delictiva que, unido al riesgo de fuga, confirma el acierto de Pablo Llarena al decretar el ingreso en prisión provisional de los líderes secesionistas por la Causa especial 20907/2017, cuya sentencia deberá cumplirse en todos sus extremos por el bien del futuro de la integridad territorial del Estado español.