Muy importante y oportuno el pase por la Dos de Televisión Española de esta película que narra la preparación y asesinato de León Troski en Méjico, a manos del comunista español Jaime Ramón Mercader 
 
(en la fotografía de portada le vemos, vendada la cabeza, después de haber sido arrestado por la policía mejicana, como dirían los separatistas catalanes "víctima de la barbarie policial), recalado en Rusia (corazón de la Unión Soviética) y preparado en sus organizaciones asesinas.
 
 
León Troski no fue caso aislado; Josef Stalin, el más sangriento asesino en la Historia del Mundo, más o menos del mismo modo y por los mismos motivos, se cepilló a varios millones de sus camaradas, no por haber traicionado al Estado Soviético, o a él personalmente, sino para que no se pudiera dar la posibilidad de poder llegar a hacerlo. Solamente en 1953 mando fusilar a 800.000 personas por "delitos políticos".
 
Ayer, viendo y entendiendo, más allá de lo poco que enseña la película, me reafirmé en mi idea de lo poco, prácticamente nada, que ha evolucionado el comunismo, desde la Revolución Rusa, con el asesinato de toda la familia real y, ni se sabe cuántas personas más, hasta nuestros días. 
 
Ay del "escindido orejitas" si cayera en manos del morado, encoletado y con hermosa joroba, jefe supremo del comunismo nacional, si en estos momentos España (en caso de seguir existiendo) fuera roja. La medicina prescrita por Stalin, un piolet clavado en mitad del cráneo del camarada Troski por el doctor Mercader, 
 
con el fin de acabar con sus temores de ser asesinado por agentes soviéticos, quedaría reducido a un ligero tratamiento, con el que al recién brotado le aplicaría, para sacarle de la preocupación de si España es más país, o menos país.
 
La oportunidad de pasar el filme es otra de las grandes genialidades del estadista Sánchez: "ahí, ahí tenéis a los malos de la izquierda; ahí en la película que mis comisarios políticos aconsejaron pasar, habéis visto las cosas que os pueden ocurrir, si no usáis bien vuestra papeleta de voto. ¡No! no es que la uséis para limpiaros el recto después de la deposición -ante la disyuntiva de él o el recto, lo tengo claro, aunque el papel parece bastante basto-; es para que la uséis a mi favor, porque yo soy el bueno de esta función; yo soy el "señorito Pepis
 
con el cabás lleno de soluciones para todo, incluso para la caída del cabello". El caso es que su campaña no es a favor de lo que él pudiera aportar -lo que sería un auténtico milagro- sino que la basa en lo que, sea o no cierto, denuncia de los demás pretendientes. Con la película "El Elegido" ataca a sus primos más cercanos -hay que sacar los votos de donde sea, aunque tenga más dificultad que sacar leche de un grillo-, 
 
los rojos de toda la vida: "¡Qué mala sangre el rojo -algún gilipollas, sin que ni siquiera se le revolucione el Kiriki, en internet le dice republicano- de Mercader y su comunista madre!. Que la emprende con su acostumbrado uso de la mentira jodida, a ofender a la única opción
 
decente que se presenta para las próximas... próximas... ¿Cómo se dice? Hace tanto de las últimas que ni siquiera me acuerdo de cómo... !ah si! Elecciones Generales. Uno es que va para viejo.
 
PSOE, PP, Cs Juntas  Revueltas ¡qué viene el CoCoo oooooo...
 
Eloy R. Mirayo.