Javier Ortega Smith se ha convertido en el azote de “los totalitarios” dentro de VOX. Según informa OK Diario (14.5.2019), Ortega esta dispuesto a expulsar a todos los “totalitarios” que queden en VOX y felicita a la prensa de izquierdas por haber hecho “el trabajo” incluso “mejor que ellos”. Por increíble que parezca, se refiere a las andanzas del soplón de turno, Antonio Maestre que, desde lamarea.com, anda señalando quien ha sido qué sin aportar nada más. Ya comentamos en este mismo medio sobre la estafa intelectual que supone la culpabilidad por asociación, que tanto gusta a la izquierda y que tanto utiliza. Antes daban “paseos” y ahora quieren convertir a todos los que les molestan en una especie de parias sociales. Pero eso no es nada nuevo.

 

Con lo que no contaba Javier Ortega Smith es con expulsarse a sí mismo de VOX… si fuera coherente. Los sabuesos de la extrema izquierda -capaces de montar una “Stasi” en menos que canta un Silvio Rodríguez- han dado con algo que era un secreto a voces: su militancia falangista. ¿Y ahora qué, Javier? Supongo que será fácil salirse por la tangente e intentar algo como que la falange era más demócrata que los demócratas, etc, etc. Pero no cuela. Lo que no entiende Javier Ortega Smith es que aquí “fascista”, “nazi”, “totalitario” y réprobo irreciclable es el que ellos dicen. Argumentar no sirve de nada, entre otras cosas porque para dialogar, como decía Gustavo Bueno, es necesario que se den unos supuestos como el afán por encontrar la verdad, el lenguaje común, el rechazo por ambas partes de ciertas argumentaciones tramposas y demás. Esto, con gente como Antonio Maestre es imposible por la sencilla razón de que son meros periodistas; es decir, no tienen ni idea de casi nada salvo de que tú eres su enemigo y quieren destruirte. Por eso lo que no se puede hacer es darles la razón y, menos aún, aplaudir la estafa intelectual para-policial de la izquierda más cavernícola.

 

Pero lo peor es que además de una cierta miseria moral se incurre en estupidez palmaria por pensar que van a servir de algo las zalamerías y que le van a dar a uno las gracias por lamerles las botas. En el caso de Ortega, de momento andan escarbando en su pasado falangista. Veremos en que acaba la historia.

 

Con todo lo que me separa de él, es mucho más inteligente, valiosa y rentable políticamente la actitud de Hermann Tertsch. Éste, preguntado por un “Antonio Maestre” insidioso que creía ponerle en un brete diciéndole si se sentía incómodo por el veto de VOX a varios medios de comunicación, lejos de hacer un “Ortega Smith”, recalcó la ínfima calidad del periodismo “homologado” y su denigración constante de cualquier deontología profesional. Dijo directamente que publicaban “mentiras” y “basura”. Finalmente, con Jorge Buxadé sentado a su lado, número 1 de VOX al parlamento europeo, dijo que la izquierda mientras acusaba a Buxadé de “falangista” por su pasado no le investigaba a él mismo por su antigua militancia comunista, ya que esto “no les interesaba”. En el lance, Tertsch puso muy de manifiesto el repugnante doble estándar de la izquierda, que silencia los propios genocidios y crímenes, al tiempo que denuncia lo que ella hace con creces. No hace falta declarar que el pobre “Maestre” que le preguntó a Tertsch no dijo una sola palabra sencillamente porque en el fondo ni saben nada ni son nada: solo herramientas del que les paga.

 

Esta actitud contrasta radicalmente con la actitud de Ortega Smith. Ortega Smith no entiende que la mecánica de “delación-represión” no va a detenerse ante anda que le resista y que lo único que puede hacerse es plantar cara denunciando, primero, su falsedad intrínseca y, segundo, mostrando que la izquierda aspira a ser el perro de presa del poder homologado, sin que nadie -más que ellos mismos- se hayan nombrado tal cosa. Por eso mientras que la actitud de Ortega solo conduce a otra vuelta de tuerca de la represión y del sometimiento a lo políticamente correcto, la actitud de Tertsch pone sobre la mesa los trapos sucios del enemigo y apela a la libertad. Así, mientras que éste tendrá su escaño en Bruselas con todos los méritos, a aquél, en buena lid, le será exigible que deje su puesto en VOX si es que sale elegido.

Muchos queremos políticos consecuentes y honorables. ¿Es mucho pedir?