Este dicho popular que no tiene excepciones, lo pudimos contemplar anoche en el programa “La sexta columna” de la cadena  del duopolio televisivo especialista en la falacia como  método de información tal como lo practicaba el mismísimo Goebbels en el III Reich.

 

      El tema de ayer trataba de los distintos golpes de Estado que habían amenazado la Democracia española desde el comienzo de la Transición, protagonizados todos ellos por el Ejército y explicados por un ramillete de periodistas y profesores que asumieron el papel de narradores de esa verdad incompleta, no creo que por ignorancia, mientras  imágenes, más o menos bélicas se quedaban como refuerzo en la retina de los tele espectadores. No cabe duda que son unos artistas en la acción psicológica.

 

     Comenzaron los ponentes del aquelarre contra las Fuerzas Armadas y el Ejército de Tierra en particular, con aquello de “el ruido de sables” que no era más que un llamativo titular periodístico para crear una alarma preventiva. En aquella etapa inicial del reinado de Don Juan Carlos I, siendo yo Capitán destinado en el Estado Mayor del Cuarto Militar de su Casa, teníamos el cometido de organizar, coordinar y controlar las frecuentes Audiencias Militares de S.M., atendiendo a las Autoridades citadas en el salón previo al de la Audiencia. Como testigo presencial en muchas de aquellas ocasiones , no esconderé que había preocupación y malestar por algunas decisiones que se estaban tomando retorciendo el Espíritu de la Transición contemplada como reforma de la Ley a la Ley y no como ruptura política. Lo que unido a la crudeza del terrorismo en sus años de plomo, acentuaba los sentimientos de inquietud de aquellos Mandos pero en ningún momento actitudes contrarias a la lealtad al Rey, debida sobre todo a la voluntad transmitida por Franco en su testamento, tal y como decía el programa en una de sus medias verdades.   

 

     Dentro de su estilo irónico con el que intenta edulcorar sus mensajes, dejaron caer como un golpe de Estado la conversación de café en la cafetería Galaxia de dos Oficiales, Teniente Coronel Tejero de la Guardia Civil y Capitán Sáenz de Ynestrillas de la Policía Armada. En la que de forma más vehemente mostraban su descontento y esbozaban alguna medida en su imaginación para resolver el problema. Sinceramente considero tremendista la exposición de este suceso, tratándolo como intento o propuesta de golpe. Al final el correspondiente Tribunal de Justicia Militar respetable, aunque el programa lo consideró parcial, impuso una condena acorde con los hechos que no trascendieron de aquella cafetería y que se conocieron en los cuarteles por la prensa.

 

    Por supuesto el número especial se lo llevó el 23-F, en este caso nadie va a negar que hubo un golpe Militar, más concreto una Asonada tipo General Pavía pero sin resultado. De aquel triste episodio se ha escrito mucho y se ha aclarado poco, sin embargo el programa no invitó a ninguno de los autores que más han investigado sobre el tema y que el mismo Rey Don Juan Carlos confesó a una representación de víctimas del terrorismo que ni a él se lo habían aclarado.

 

   Por ello las exposiciones de los ponentes carecieron del conocimiento profundo del asunto. Seguro que no por ignorancia o descuido se abstuvieron de mencionar la trama política del Golpe, de aquella reunión en Lérida de representantes de varios partidos con el General Armada, o la lista del Gobierno político militar que dicho General enseñó al Teniente Coronel Tejero y éste no aceptó, asumiendo la responsabilidad de sus actos. Actos que estuvieron coordinados con algunos miembros de los Servicios de Inteligencia, los cuales no estaban tan pasivos ni ignorantes de lo que sucedía como intentaron colarnos en el programa.

 

     Si como he dicho,  muchos de los que han investigado y escrito sobre el 23-F no han podido devanar esta madeja, creo que poco o nada pudieron esclarecer los intervinientes en la Sexta Columna. Por mi parte poco  puedo aportar, salvo que en aquella larga  noche, todavía Capitán y destinado en el Estado Mayor de la Brigada Paracaidista como Jefe de la Sección de Operaciones y además en aquella jornada  jefe de servicio del Cuartel General, fui receptor de llamadas de casi todas las Unidades de nuestro Ejército, muchas desconociendo lo que pasaba y otras preguntando por la decisión de nuestra Brigada, en aquel momento punta de lanza de las Unidades Operativas y ubicada en las proximidades de Madrid. Por ello es preciso aclarar, en contraposición con lo que dejó en el aire el programa de la Sexta, que ni los paracaidistas ni la mayoría de las Unidades conocíamos lo que estaba sucediendo, ni los motivos ni el objetivo de la acción. Aunque ante la situación creada se adoptó el correspondiente plan de alerta, en ningún momento se contempló otra posibilidad que seguir las órdenes del Mando. Es por ello que la campaña contra el Ejército que aquella Asonada originó fue totalmente injusta y desmedida, aunque tal vez intencionada por los autores intelectuales de aquella acción. Sin embargo, junto a la fundamental actitud del Rey, la serenidad y responsabilidad del conjunto de las Fuerzas Armadas hizo posible que aquella noche triste no pasara de una pesadilla con despertar tranquilo. Esta versión hubiera completado la verdad de lo sucedido y evitado que lo narrado fuese solo una verdad a medias.

 

    Si la narrativa de lo sucedido el 23-F fue número central de la representación hecha con la intención de cuestionar la actitud de nuestras Fuerzas Armadas, de las explicaciones de los otros acontecimientos golpistas contenidos en el paquete programado, baste con decir que el denominado 27-O no pasó de unas conversaciones entre Oficiales descontentos, como casi todos, pero que fueron abortadas fruto del esfuerzo realizado por  la célula anti- involución de los Servicios de Inteligencia que en su afán de control los dedos se les hacían huéspedes. En este caso tampoco dejó claro el programa que los documentos, sustraídos por los seguidores de los sospechosos, lo que contenían era  la lista de alumnos de un curso que impartía uno de los hermanos Crespo Cuspinera y que los espías  consideraron como relación de involucrados en un plan sin base, ni pies ni cabeza ni, por supuesto, conocimiento por parte del resto del Ejército

 

   Respecto al atentado planeado para el desfile en La Coruña el año 85, atribuirlo a una conspiración Militar tiene su guasa. No discuto que tuviera alguna realidad, incluso que hubiera algún uniformado adjunto al asunto, pero relacionar tal acción con una conducta del Ejército, no hacer público ni pronto ni tarde  los responsables y su ejemplar castigo suena un poco a la alarma producida por la captura del posible “Chacal” catalán junto a su mortífero arsenal para asesinar al Presidente.

 

    Por último, aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, salió el asunto de la Declaración en defensa y desagravio del General Franco, que firmamos un millar de Oficiales retirados. En este caso hicieron hincapié en la falta de lealtad del General con la República, olvidando que a las órdenes de la misma Franco dirigió la represión del golpe de Estado y la sublevación de Asturias contra el único Gobierno elegido legalmente  en todo el periodo republicano. Así mismo el General es acusado de traidor y desleal con el Gobierno ilegítimo del Frente Popular, cuando la realidad es que “Franco no se sublevó contra la República sino contra la chusma que se había apoderado de la República” (Manuel Azaña Díaz )

 

   En fin un programa más de los que nos tiene aburridos el duopolio televisivo, tras el cual siempre queda la incertidumbre de cual es su verdadera intención   y que pretende con esas medias verdades que son las peores mentiras para desinformar a los más y contentar a los menos,  que son los suyos.

 

     Lo importante es que se sepa que hoy por hoy no hay Ruido de sables pero nos encontramos con un atronador RUIDO DE ESCAÑOS. Es en el Congreso donde se sientan diputados que han jurado o prometido guardar y hacer guardar la Constitución y es ahí donde nuestros representantes reprueban a S.M el Rey, arrojan venablos por sus bocas para romper la Unidad de España, pactan sin ruborizarse la intromisión en el Poder Judicial, rompiendo la esencia del Estado de Derecho, traicionando a la soberanía del pueblo que representan. Ese es el ruido que se oye y desasosiega a millones de españoles a los que ya les cuesta encontrar un espacio donde manifestarse frente a tanto desorden y desgobierno. ¿Será por ello por lo que la Sexta Columna ha pretendido desviar la atención hacía el ruido de sables para amortiguar el RUIDO DE ESCAÑOS.

 

      Difícil será que cambien el método de las medias verdades, pero puestos a recordar sentencias populares, bueno será que no olviden las que dicen:

 

                                 Antes se coge a un mentiroso que a un cojo”

                                                                y

                           “Tanto va el cántaro a la fuente que al final se rompe”