En estos tiempos de "invasión musulmana" de Europa - concepto éste que dentro de poco será penado como "delito de odio" por simplemente enunciarlo - pocos refranes españoles son más oportunos que aquel que aconseja poner nuestras barbas a remojar cuando veamos cómo se las rapan al vecino. Y esta vez el vecino no es otro que la República Federal de Alemania, un país que - quién lo diría - en su época moderna siempre fue premeditado y meticuloso en sus innovaciones sociales, y que hoy anda despendolado por la "corrección política" de una izquierda iluminada y sin saber cómo manejar la marabunta inmigratoria que ha trastocado para siempre el modus vivendi de su antaño apacible sociedad.

Y es que la mencionada "invasión musulmana" que - ya de por sí era agobiante en su versión turca de postguerra - se disparó cuando Frau Merkel imprudentemente invitó a millones de inmigrantes a ignorar las fronteras europeas, ha forzado a las autoridades alemanas a considerar la legalidad o ilegalidad de aplicar la Sharia mahometana frente a la legislación alemana o paralelamente a ella. Un campo abonado al respecto es el relativo al fraude en los programas de asistencia social basados en su explotación por supuestos matrimonios polígamos. Un fenómeno que igualmente podría estar ocurriendo en España, Italia y otros países europeos.

 

Un proyecto de Ley (recientemente retirado) que, en su versión original, eliminaría la restricción a los polígamos para conseguir la ciudadanía alemana, ha sido lo que ha expuesto el absurdo de que los polígamos residentes en la RFA se rijan por dos sistemas legales diferentes, como son el oficial alemán y la Sharía musulmana. Uno prohibiendo la poligamia y el otro autorizándola y regulándola. Un documental de la RTL, de mayo del 2013, detallaba cómo los musulmanes en la RFA esgrimían su supuesta poligamia para cometer todo tipo de fraudes en materia de asistencia social. Una práctica muy común entre musulmanes en ese país era y sigue siendo la de traer a la RFA dos, tres o cuatro futuras esposas y contraer matrimonio con todas ellas en la presencia de cualquier clérigo musulmán. Esos matrimonios no se registran, no se controlan, no se conocen. Una vez en Alemania, las esposas solicitan beneficios sociales de todo tipo - incluso el costo de una o varias residencias aparte para ellas y su numerosa descendencia; o que se les otorgue estatuto de "familia monoparental con niños" que también es una alternativa muy rentable. Todo ello sazonado con ayudas para el pago de los servicios públicos, sanidad, escuelas, becas, etc.etc. El pasado año, entre los numerosos casos aireados por los medios, destacaba el de un "refugiado" iraquí con dos esposas y sus 13 hijos, que durante años había estado viviendo como un rajá a costa de los contribuyentes alemanes. Y en la RFA, como en España, estos abusos son ignorados y aceptados por los socialistas y sus socios de la extrema-izquierda, mientras los demás partidos políticos alemanes - menos el AfD (el equivalente a nuestro VOX) - se ponen de perfil por esa enfermiza (epidémica, más bien) obediencia a una "corrección política" y a un "multiculturalismo" que están llevando a Europa al precipicio.

 

No es nuestra tarea profundizar en lo que la estupidez sociata alemana está provocando en aquel país - aunque sí la de tomar buena nota para prevenir en lo posible que lo mismo ocurra en el nuestro. Por ello nos limitaremos a recordar que la poligamia no es fenómeno extraño entre nuestros inmigrantes musulmanes y que ya es considerable el volumen de fraude social generado por un sector al que la izquierda (si, papá, la que usted acaba de votar) arropa, protege y defiende muy por encima y por delante del resto de los españoles, sean o no creyentes cristianos (que es algo que pone a la izquierda de los nervios). Son miles y miles los hogares de inmigrantes musulmanes, muchos con niños hasta en la sopa, a los que se paga o subsidia el alquiler, la electricidad, el agua, la sanidad, las escuelas con sus becas y - en muchos casos - consintiéndoles el desvergonzado cobro de esos subsidios en sus países de origen tocándose el ombligo. Los sociatas y pijoprogres españoles se han vuelto locos o tienen menos cerebro que un jilguero, permitiendo que en algunos municipios viejas chochas e iluminadas como Carmena o la Colau pongan en peligro los subsidios a españoles con tal de que a los musulmanes no les falte ni el chocolate del loro.

 

Y ahora algunos de la extrema-siniestra dirán que quien firma este texto es xenófobo, racista y facha - como se ha venido denostando a VOX por tirar de esta cochina manta - pero, muy al contrario, creemos habernos quedado cortos al centrar el aviso en la problemática de los subsidios sociales. No hemos dicho nada del obvio deterioro de la seguridad ciudadana - a manos de varios millares de MENAS, esos menores descontrolados que nos cuestan más de €7.000 mensuales por cabeza - decenas y decenas de millones mensuales - y que, pese a estar identificados, ni son detenidos, ni encarcelados, ni deportados. ¿Y qué decir del silencio cobarde - sólo roto por un puñado de digitales - con el que los grandes medios ocultan la nacionalidad y origen de los más graves delincuentes? ¿Y los abusos en los servicios de salud que han provocado parte de su actual descalabro? ¿Y del sentimiento cada vez más generalizado de que transitar por las calles de España a ciertas horas ya no es paseo seguro? En fin: La lista de desgracias que una inmigración desbocada, descontrolada e imprudentemente alentada por las autoridades españolas está provocando en nuestra bella tierra es interminable. Pues bien, todos y cada uno de esos críticos comentarios serán constitutivos de "delito de odio" cuando Pedro Sánchez, jaleado por PODEMOS, decida imponer las condiciones del Pacto Global Migratorio que, a espaldas del Congreso y de la opinión pública española, firmó el pasado diciembre en Marrakesh. Y, para colmo, ahora el "okupa" tendrá cuatro largos e insufribles años - con una oposición muy infantil, combatiéndose entre sí - para hacer tragar a los españolitos de a pie, como nosotros, esas desventuras migratorias y muchas más (entre 200.000 y 300.000 inmigrantes más) junto con sus brutales aumentos de impuestos, sus caprichosos decretos ideológicos y sus marranadas legislativas frentepopulistas. Pero, ay papá, tu lo votaste - si es que no hubo pucherazo - y ahora te toca disfrutarlo. Papá, pobre alcornoque, la que has liado......