Dicen que en las farmacias alemanas empieza a escasear la loperamida, ese milagroso preparado que corta la diarrea que, obviamente, produce a ciertos alemanes el continuo ascenso de AfD en su país y de VOX en el nuestro. Temen a un efecto-dominó como a una vara verde. Hace unos días fue la encerrona a nuestro ministro de Exteriores, Josep Borrell, que tuvo que decir "hasta aquí" y enviar al carajo al sectario entrevistador británico que le hacía el trabajo sucio a la Deutsche Welle (DW), la cadena de televisión estatal que difunde todo lo alemán por el resto del mundo. Todo o casi todo, porque - al igual que su homóloga RTVE - procura silenciar el imparable avance de Alternative Fur Deutschland (AfD), la equivalente a nuestro VOX, como silencia - al igual que RTVE - los crímenes cometidos por esas "manadas" de jóvenes inmigrantes ilegales que están sembrando el pánico en ciertas zonas de ambos países y de otros europeos. Al igual que la stalinista RTVE, la DW está permeada de oportunistas de querencia socialista, neo-comunista y neo-anarquista, y muchos de sus productores reciben regularmente las bendiciones crematísticas de George Soros.

 

Mencionábamos la encerrona a Josep Borrell como preludio wagneriano al reportaje de televisión que hemos visto hoy 29/03 por DW, firmado por Margot Litten y producido por Eco-Media. Un bodrio que sobrepasa y acaba con la imagen de ecuanimidad y honestidad informativa que teníamos de la Deutsche Welle, centrado aviesamente en la versión rojelia de los "cientos de miles de asesinados por el franquismo", que llevan más de 80 años sepultados y que el PSOE y sus socios quieren desenterrar a costa del Erario público (que somos todos nosotros) , como un medio - decía hoy un entrevistado - "para finalizar y ganar la guerra civil", y que reposan en las cunetas españolas - de las que una iluminada sociata decía que éramos "el país con más cunetas después de Cambodia".

 

El reportaje se iniciaba en un pueblecito de Huesca, donde un abuelete nonagenario asistía con comprensible ilusión a la exhumación de unos huesos que podrían ser de su hermano "asesinado por los franquistas". Una gran bandera republicana circundaba la zanja donde cavaban unos voluntarios, sacaban unos huesos y los depositaban en cubos. Una especie de auto-designado "guía" - el gerente de Europa Laica, una de esas organizaciones que vive del cuento progre y que sólo cuenta con dos personas intentando cambiar la Historia - se encargaba de la narrativa principal, en Huesca como (no podía faltar) en el Valle de los Caídos, donde los ataques a la Iglesia y las exageraciones sectarias no se han hecho esperar. Según una activista rojelia, en la construcción de la basílica habrían intervenido "250.000 personas en trabajos forzados" (sic) y a consecuencia de los malos tratos y la represión habrían "muerto 125.000 personas" (sic).

 

La única intervención contraria a las tesis del productor del reportaje ha sido la del General Chicharro, presidente de la FNFF, que en el corto tiempo que ha podido hablar las ha desmontado aludiendo al largo periodo de años de paz y desarrollo económico durante el Gobierno de Francisco Franco y comparando las absurdas cifras atribuidas al franquismo en España con las cifras generadas por el Nazismo en Alemania. Una entrevista tan valiosa como fugaz. Esta ha sido la única voz - repito, la única en todo el reportaje - que se ha permitido contradijera a las tesis defendidas por el mendrugo de Europa Laica y los colaboradores de Eco-media bendecidos por la DW alemana.

 

El bodrio ha enfocado (como si se lo hubieran pedido en Ferraz) la temática de la exhumación de Franco y el deseo de su familia de inhumarlo en La Almudena, subrayando la necesidad de evitar que su tumba final se convierta en lugar de peregrinación. El bobo de Europa Laica arrimaba el ascua a su sardina anunciando que estaba trabajando en un texto que contabilizaría todas las propiedades de la Iglesia que han sido aceptadas por Hacienda para ser inscritas a su nombre en el Registro de la Propiedad, entrando a discutir el papel de la Iglesia en el tema del Valle de los Caídos - donde el Prior benedictino NO ha recibido al equipo alemán. A falta de mayores argumentos, el bobo de Europa Laica ha acudido a la cita de la Plaza de Colón - eso sí, cuidando de que las tomas de la DW fueran a ras de suelo y en horas anteriores al acto, con el fin de simular una escasa asistencia ciudadana. Allí, ante una mayoría de consultados que no opinaban como él, ha entrado en discusión repitiendo hasta la saciedad los conocidos tópicos rojelios de la represión, de los asesinatos a manos de franquistas y demás mamarrachadas de la dialéctica rojelia. La misma técnica se ha utilizado para una serie de tomas en la Puerta del Sol madrileña, en uno de esos rancios mitines de la izquierda civilguerrista, puño en alto, cantando el "Himno de Riego" y ondeando banderas republicanas, algunas con la estrella revolucionaria - pero, repito, todo a ras de suelo y evitando que se viera la escasa asistencia al acto. El reportaje regresaba a Huesca para finalizar con una serie de tomas ad hoc siguiendo así el esquema narrativo de la "copa periodística" habitual en los viejos reporteros.

 

Si la Deutsche Welle se hubiera preocupado de exigir a Eco-media y a la autora Margot Litten que se entrevistara a un reparto equitativo de personas de distintas querencias políticas no tendríamos nada que objetar. Pero lo que hemos visto tiene todos los hierros de un "reportaje de encargo", premeditadamente tendencioso, que se difunde cuando quedan pocas semanas para que se celebren en España las elecciones generales que tanto miedo parecen darles a los globalistas alemanes. Y es que un eventual triunfo de VOX, que pueda empujar a la derecha y al centro a posiciones más radicales y soberanas, es algo que ni Frau Merkel ni sus incondicionales en Bruselas - que haberlos, haylos - ven con buenos ojos y, como decíamos, parece que ha hecho subir el precio de la loperamida anti-diarréica en las farmacias alemanas.